Un pueblo francés se declaró dispuesto a recibir a una familia de refugiados de Oriente Medio pero a condición de que sean cristianos, sosteniendo que éstos «no atacan trenes» ni «decapitan a sus jefes».
Otros dos alcaldes franceses ya dijeron el martes que elegirían a los refugiados en función de su religión, una decisión criticada por el gobierno.
En el caso del pueblo de Charvieu-Chavagneux (este), el consejo municipal decidió el martes por unanimidad que sólo recibirá a cristianos.
«Los cristianos no ponen en peligro la seguridad de los demás», afirmaron los ediles, aludiendo a los ataques yihadistas en Francia desde principios de año.



