Familiares de colombianos ejecutados extrajudicialmente por militares y policías pidieron este martes que se reconozca que ellos no eran guerrilleros y se limpien sus nombres, en el primer caso de este tipo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
“Yo pido que se haga justicia, que se aclare la verdad, que paguen los responsables, que se limpie el nombre de los tres muchachos porque no eran ningunos subversivos”, dijo María Rosalva Bárcenas, madre de una víctima, durante una audiencia de la Corte en Panamá.
Su hijo, Wilfredo Quiñónez, fue presuntamente ejecutado en Colombia de forma extrajudicial junto a José Gregorio Romero y Albeiro Ramírez en 1995.
Estas tras muertes junto a las de Gustavo Giraldo Villamizar (1996), Elio Gelves Carrillo (1997) y Carlos Arturo Uva (1992) forman parte del primer caso de “falsos positivos” que llega ante la Corte, que tiene su sede en San José.
