En Gaza, varias familias aseguran que viven bajo ataques israelíes casi todos los días pese al alto el fuego acordado el 10 de octubre del año pasado. Entre los casos más recientes está el de Fida al-Toutah, de 31 años y madre de cinco hijos, quien murió el 21 de septiembre tras recibir un disparo en la cabeza.
Muertes durante la tregua

Su hijo Ezz relató que estaba peinando a una de sus hermanas cuando comenzó una ráfaga de disparos. Según dijo, se dio cuenta de que su madre había sido alcanzada al ver las manos ensangrentadas de su hermano menor, que seguía aferrado a ella.
El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, afirma que más de 1.400 personas han muerto desde el inicio de la tregua por ataques israelíes. Solo en la última semana, dijo, murieron más de 30 personas. Israel sostiene que sus operaciones apuntan a miembros de Hamás y acusa al grupo de violar el acuerdo.
Las Fuerzas de Defensa de Israel señalaron que no tenían constancia del caso de Fida. También dijeron no disponer de información sobre la muerte de Ismail al-Bardawil, un adolescente de 14 años que, de acuerdo con su familia, fue abatido mientras pescaba en la zona de Al-Mawasi, en Rafah, al sur de Gaza.

La familia de Fida aseguró que la vivienda improvisada donde se refugiaban quedó marcada por impactos de bala. Su hermano Ibrahim dijo que han sido desplazados siete veces desde el inicio de la guerra.
Según la ONU, la mayoría de los 2,1 millones de habitantes de Gaza ha debido moverse varias veces durante el conflicto. En esas zonas, la cercanía con la llamada Línea Amarilla, que separa áreas controladas por el ejército israelí de territorios bajo dominio de Hamás, agrava el riesgo.
El acuerdo de paz también contemplaba la reconstrucción de Gaza, pero esas obras siguen detenidas. El texto reportado indica que Israel mantiene control sobre los materiales y la maquinaria que entran al enclave por motivos de seguridad.



