Sequías, incendios e inundaciones están poniendo a prueba a comunidades de Bolivia, Ecuador, México, El Salvador, Guatemala y Argentina, donde habitantes rurales, indígenas, campesinos y pescadores generan sus propios datos sobre el clima y los cambios ambientales para anticiparse a los riesgos y proteger sus territorios.

En este especial, las historias muestran cómo la ciencia, la tecnología y los conocimientos ancestrales se están usando para responder a una crisis climática que cambió la forma en que se toman decisiones en el campo, en el mar y en las comunidades originarias.

Bolivia: un tablero para decidir cuándo quemar

En Peniel, una pequeña comunidad de la Chiquitanía boliviana, los pobladores que quedaron marcados por incendios devastadores aprendieron a combinar el conocimiento ancestral con herramientas científicas para proteger el bosque chiquitano. Con una estación meteorológica artesanal, planillas físicas y un anemómetro portátil, miden a diario la velocidad del viento, la humedad y la temperatura al mediodía.

Comunidades latinoamericanas usan ciencia para anticipar riesgos

Esos datos alimentan un tablero de madera pintado a mano, conocido como “riesgómetro”, que determina si existen condiciones para realizar quemas agrícolas. Cuando la aguja marca naranja o rojo, queda prohibido encender fuego. Con ese sistema, el calendario comunal de quema se apoya en información meteorológica y busca evitar nuevos incendios que amenacen el territorio y puedan extenderse hacia la reserva Ñembi Guasu.

Ecuador: boletines por teléfono para el campo

En Ecuador, cerca de 15 mil agricultores reciben boletines climáticos didácticos por grupos de WhatsApp. Líderes comunitarios, funcionarios y comuneros capacitados comparten pronósticos que ayudan a decidir cuándo sembrar, cosechar o proteger cultivos y animales.

En la provincia de Imbabura, los técnicos convirtieron los mapas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología del Ecuador en videos y audios más fáciles de entender. De ese trabajo surgió también Nuna, un chatbot de WhatsApp inspirado en elementos culturales, con el que se puede consultar información sobre el clima, las alertas meteorológicas y el calendario lunar.

México: hidrófonos para seguir al mero del Caribe

Comunidades latinoamericanas usan ciencia para anticipar riesgos

En Punta Allen, Quintana Roo, pescadores aprendieron a escuchar al mero del Caribe para protegerlo. A través de hidrófonos instalados en el fondo marino, el Centro Comunitario de Investigación y Monitoreo Submarino registra sus vocalizaciones y determina cuándo los peces comienzan a congregarse para reproducirse.

Con esa información, la comunidad puede resguardarlos. Los pescadores dicen haber tenido éxito, pero ahora enfrentan una nueva amenaza: los sensores instalados allí han documentado un aumento de al menos 1 °C en la temperatura del agua durante una década.

El Salvador: monitoreo para evacuar a tiempo

En Ahuachapán Sur, El Salvador, un grupo de 19 personas, en su mayoría mujeres, monitorea lluvias, temperatura, humedad y agua para anticiparse a inundaciones y sequías. La herramienta combina ciencia comunitaria y comunicación por WhatsApp.

Durante la tormenta tropical Julia, en 2022, una alerta emitida por la red de monitoras permitió evacuar a familias vulnerables antes de que los ríos se desbordaran. Hoy, 13 comunidades participan en esa red de monitoreo, que también impulsa un banco de semillas criollas y la restauración de los manglares del Complejo Barra de Santiago.

Comunidades latinoamericanas usan ciencia para anticipar riesgos

Guatemala: jóvenes k’iche’ traducen el clima

En el departamento de Totonicapán, Guatemala, 25 jóvenes k’iche’, 18 de ellos mujeres, se convirtieron en promotores climáticos. Ellos interpretan los datos de estaciones meteorológicas comunitarias y los transforman en boletines para que las familias campesinas enfrenten heladas, sequías y cambios extremos de temperatura.

La información llega por WhatsApp, Facebook, mensajes de texto, carteles comunitarios y avisos en la radio, en lenguas k’iche’ y kaqchikel. Los datos se combinan con saberes ancestrales para tomar decisiones que pueden evitar pérdidas agrícolas. En 2026, el grupo también sembró 500 plántulas de alisos y planea plantar otras 2000 en los bosques de siete comunidades.

Argentina: alertas tempranas en el Gran Chaco

En el Gran Chaco argentino, unas 3 mil mujeres indígenas y campesinas usan herramientas digitales para enfrentar sequías, inundaciones y variaciones extremas del clima que afectan sus actividades productivas. La conectividad facilitó la comunicación entre 129 comunidades y fortaleció un sistema de alertas tempranas que combina información comunitaria, mapas y datos sobre lluvias y niveles del río.