Claves
- —Los investigadores exploraron 4.400 km² entre el estado de Amazonas y Acre.
- —Identificaron 432 estructuras, de las cuales 396 no habían sido registradas.
- —Los geoglifos se habrían construido entre 600 a.C. y 850 d.C.
- —Los autores estiman que la región pudo albergar hasta 3 millones de personas entre los años 100 y 300 d.C.
Un grupo de investigadores encontró cientos de monumentales geoglifos en una zona que abarca el sur del estado de Amazonas y partes de Acre, en la Amazonía de Brasil. Las estructuras, levantadas hace miles de años en tierra firme y lejos de los grandes ríos, volvieron a poner bajo revisión la idea de que esa selva fue un espacio poco intervenido antes de la llegada europea.
Un mapeo de 4.400 km² con LiDAR
Los hallazgos fueron presentados en un artículo científico publicado en julio en la revista Nature. Para la búsqueda, el equipo utilizó LiDAR, una tecnología de detección y medición de distancia por luz que permite crear mapas tridimensionales y observar bajo la cobertura vegetal sin talar el bosque.

Según los investigadores, esta fue la primera evaluación ambiciosa con LiDAR en la Amazonía. Con esa técnica exploraron 4.400 km² y detectaron 432 estructuras, de las cuales 396 nunca habían sido registradas.
Los geoglifos asociados a la civilización Aquiry se habrían construido entre 600 a.C. y 850 d.C. A partir de esos datos y de imágenes satelitales, los autores estiman que el área ocupada por esa civilización alcanzaba unos 183.000 km², menos del 3% de la Gran Amazonía.
Una sociedad capaz de mover tierra a gran escala
Los científicos calculan que, alrededor de los años 100 y 300 d.C., la región pudo albergar hasta 3 millones de personas. En el texto, esa magnitud se vincula con la escala de los geoglifos: la mayoría son zanjas, algunas de hasta 15 metros de ancho y 5 metros de profundidad.
Para el paleontólogo Alceu Ranzi, presidente del Instituto de Geoglifos de la Amazonía, la construcción exigía una organización compleja. Sostiene que, en esa región, no hay piedra y que es posible que se usaran madera y canastas para transportar la tierra. Añade que el trabajo habría requerido matemáticas, geometría y una comunidad amplia coordinada.

Ranzi también afirma que los geoglifos no estaban aislados: según él, se han mapeado 350 km de caminos que los conectan. El investigador describe esas vías como rutas que se ensanchaban al acercarse a las estructuras.
De fortificaciones a espacios ceremoniales
Una de las hipótesis iniciales era que los geoglifos funcionaran como fortalezas o estructuras defensivas. Hoy, sin embargo, los expertos citados en el estudio consideran más probable que cumplieran funciones ceremoniales y políticas.
El artículo sostiene que no había una ocupación permanente de esas construcciones. En cambio, se habrían usado para recibir invitados y celebrar ceremonias políticas, culturales, deportivas o religiosas. Las excavaciones también sugieren que estos espacios se mantenían en buen estado durante siglos.
Otro elemento que destaca la investigación es que las estructuras estaban conectadas por caminos y no aparecían como puntos aislados en medio del bosque. Para los autores, eso cambia la lectura sobre la ocupación de la Amazonía, que antes se asociaba sobre todo con las orillas de los grandes ríos.
Los nuevos hallazgos, según los investigadores, muestran que también hubo grandes poblaciones en la llamada tierra firme, con capacidad para cultivar yuca, frijoles, calabaza y maíz, además de intervenir y transformar el entorno selvático.

