El papa Francisco cerró este viernes su visita a Nueva York llamando a la esperanza y la solidaridad en una misa en el Madison Square Garden ante 20.000 personas, algunas emocionadas hasta las lágrimas.
Tras un día y medio de intensa actividad en la ciudad más grande de Estados Unidos, tierra de adopción de millones de inmigrantes, el papa habló en español para rendir homenaje a la diversidad de las metrópolis, pero subrayando también sus «desafíos».
«En las grandes ciudades, bajo el ruido del tránsito, bajo ‘el ritmo del cambio’, quedan silenciados tantos rostros por no tener ‘derecho’ a ciudadanía, no tener derecho a ser parte de la ciudad, los extranjeros, los hijos de éstos (y no solo) que no logran la escolarización, los privados de seguro médico, los sin techo, los ancianos solos», dijo.