Durante el Ángelus celebrado el 25 de octubre de 2026 en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV advirtió que, sin amor a Dios, la fe pierde su contenido, las buenas obras se reducen a moralismo y la esperanza queda vacía.
El pontífice afirmó que el amor no puede imponerse ni cumplirse por mandato: nace como respuesta al amor previo de Dios por la humanidad. También señaló que el mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente está unido al de amar al prójimo como a uno mismo.
Al comentar el pasaje evangélico de ese domingo, León XIV recordó la pregunta de un doctor de la Ley que quiso poner a prueba a Jesús: cuál era el mandamiento más importante. La respuesta citó el Libro del Deuteronomio: amar al Señor con todo el corazón, el alma y las fuerzas.
El papa añadió que solo el amor puede impulsar a los miembros de la Iglesia y que, si se apaga, dejará de anunciarse el Evangelio.





