El pontífice expresó su preocupación por la crisis migratoria en Ceuta y pidió fraternidad en vacaciones. También advirtió que la avaricia es una enfermedad del alma.
El papa León XIV pidió este domingo encontrar “soluciones de paz, estabilidad y justicia” para la crisis migratoria en Ceuta, durante sus llamamientos tras el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro.
En esa misma intervención, también llamó a combatir la avaricia y a vivir el tiempo de vacaciones con solidaridad hacia quienes más lo necesitan.
El papa se pronuncia sobre la emergencia migratoria en Ceuta
El pontífice se refirió por primera vez a la emergencia migratoria registrada esta semana en la ciudad autónoma española y expresó su preocupación por la situación.
“Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”, dijo en español.
La crisis se desencadenó el pasado jueves, cuando decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta. Según cálculos policiales, alrededor de 73.500 migrantes ya han retornado al país vecino, aunque el balance deja 71 fallecidos.
Como respuesta política, los ministros del Interior de los países miembros de la Unión Europea celebrarán el próximo martes una reunión extraordinaria para analizar la situación.
Una advertencia contra la avaricia y la exclusión
En su reflexión dominical, León XIV exhortó a vivir las vacaciones con espíritu de fraternidad y advirtió sobre los riesgos de la avaricia, a la que definió como “una enfermedad del alma”.
“La acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia. Esta enfermedad del alma lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”, afirmó.
También recordó que “ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quienes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz”, y sostuvo que “nada se pierde cuando se comparte”.
Antes de concluir el Ángelus con una oración para que “a nadie le falte el pan cotidiano”, animó a que el período vacacional sea una oportunidad para practicar la solidaridad con quienes atraviesan dificultades. León XIV presidió nuevamente el rezo desde el Palacio Apostólico de la Plaza de San Pedro, tras regresar de su descanso estival en Castel Gandolfo.