Y las sombras siguen asechando a la Santa Sede. Los demonios de la corrupción y la avaricia se niegan a abandonar el que está destinado a ser el hogar de la cúpula eclesiástica. Lujo desmedido y cuentas pocos claras siguen sembrando una nub
Y las sombras siguen asechando a la Santa Sede. Los demonios de la corrupción y la avaricia se niegan a abandonar el que está destinado a ser el hogar de la cúpula eclesiástica. Lujo desmedido y cuentas pocos claras siguen sembrando una nube gris sobre el Vaticano, que amenaza con no desaparecer y continuar generando tormentas intermitentes.
Dos libros dan cuenta de lo ya sabido; sin embargo, regresan a meter el dedo en la llaga, y a dejar en claro que los esfuerzos de Ratzinger y Bergoglio siguen sin cosechar buenos frutos. La renuncia de Benedicto XVI en gran parte obedeció a estos escándalos, que quedaron al descubierto de la manera más cruenta. Como ocurriese hace dos años las filtraciones vuelven a colocar sobre el tapete un entramado de corrupción y engaño en la alta esfera del poder católico. En esta ocasión dos periodistas recogen los entredichos de una de las instituciones más fuertes del mundo a través de Avarizia y Vía Crusis, ejemplares que llegaron a echar más leña al fuego. “Tienes que escribir un libro. Francisco debe saber que la fundación Niño Jesús, que recibe donaciones para los niños enfermos, pagó la millonaria remodelación del apartamento del cardenal Tarcisio Bertone (…) que las fundaciones a nombre del papa Ratzinger y papa Wojtyla conservan más de 15 millones en sus cofres (…) debe saber que el Banco Vaticano no ha sido limpiado”, escribe en el prólogo Emiliano Fittipaldi, autor de la primera publicación.
Francisco insistirá en su lucha contra las irregularidades.
Por su parte, Gianluigi Nuzzi, un viejo conocido de la Santa Sede, autor del polémico libro que devino en la renuncia de Joseph Razintger señala en su nueva obra, Vía Crusis, que cardenales, inclusive jubilados, residen en lujosos apartamentos a costa de la Curia Romana y que debido a la mala gestión de las finanzas vaticanas se han registrado “pérdidas por diferencias en el inventario y agujeros de hasta 700 mil euros en el balance del supermercado del Vaticano y de 300 mil euros en el de la farmacia vaticana”. En una rueda de prensa, el periodista señaló: “A través de documentos inéditos y una investigación minuciosa, detallo la riqueza del Vaticano, una serie de escándalos financieros de la Santa Sede que nunca han sido explicados, y el uso poco ético del dinero por parte de algunos monseñores”.
La publicación saca a relucir que la Iglesia es dueña de bienes inmuebles que superan los 4 mil millones de euros y están repartidos en las principales ciudades de Europa. Asimismo coloca el dedo en la llaga con respecto al cuestionado Banco del Vaticano, al afirmar que no ha sido reformado, a pesar de lo dicho por la “propaganda vaticana”. El comercio con las postulaciones de santos tampoco pasa desapercibido, los familiares llegan a cancelar miles de euros para que las virtudes de sus seres queridos sean reconocidas, afirma Fittipaldi.
Las denuncias han dejado a un cura español detenido, a una asesora y a dos escritores con cautelares, que enfrentan un juicio por revelar información sensible “contra el interés nacional” por exponer la supuesta podredumbre puertas adentro a la Santa Sede.
Dos de los investigados por este nuevo Vatileaks son integrantes de la comisión creada por Bergoglio, en el 2013, para evaluar la situación real de las finanzas y generar cambios para erradicar los vicios. Un hecho evidente en medio de este escándalo es que Bergoglio sigue chocando contra un grande y macizo muro de contención.
Los periodistas serán enjuiciados por revelar información confidencial.
De los audios papales entregados por el sacerdote Lucio Vallejo se desprenden frases como: “Los gastos están fuera de control. Hay fraude”. “Si no podemos custodiar el dinero, que se ve, ¿cómo podremos custodiar el alma de los fieles, que no se ve?”. “Antes de cualquier compra o antes de realizar obras se deben pedir al menos tres presupuestos distintos, para poder elegir el más conveniente. Por ejemplo, lo de la biblioteca. El presupuesto decía 100 y después se han pagado 200. ¿Qué ha pasado?”, se pregunta el Pontífice.
En otra conversación señala su molestia por la burocracia y el presupuesto de la Curia, al señalar que buena parte de los costes “está fuera de control” y que “ha aumentado demasiado el número de empleados”.
Las sombras sobre la claridad de las cuentas del Banco Vaticano no son nuevas, ni secretas. Ya para el Pontificado de Juan Pablo I, en 1978, las dudas de esta administración cobraban protagonismo.
“A nadie se le escapa que el banco de la Santa Sede fue durante décadas el escondite más seguro para el dinero sucio de la política italiana e incluso de la mafia. Hasta la misteriosa muerte de Juan Pablo I fue atribuida al miedo del cardenal Marcinkus ante un pontífice que con toda seguridad intentaría acabar con esa página vergonzosa de la Iglesia. Su sucesor, Juan Pablo II, no solo no indagó, sino que utilizó el banco y a las conexiones del cardenal Marcinkus con el banco Ambrosiano para financiar su guerra contra el comunismo. A cambio, Marcinkus seguía haciendo de su capa un sayo con el Instituto para las Obras de Religión (IOR)”, se afirma en un trabajo realizado en El País, de España, con respecto a este tema.
En este mismo trabajo, el diario español recoge las afirmaciones del economista Ettore Gotti Tedeschi, ex asesor de Ratzinger y responsable de descubrir 24 mil cuentas fantasmas, que ya no existen. Hoy alerta a Francisco de traiciones por parte de su círculo. A su parecer, su trabajo fue pagado con desacreditación y la salida de la Santa Sede.
El padre Vallejo se encuentra detenido a espera de sentencia.
Por ello, advierte que —a pesar de los esfuerzos del papa Francisco—, el IOR sigue siendo la guarida de muchos secretos inconfesables. Su sucesor monseñor George Pell ha comenzado a recibir los mismos ataques que él. Los hombres de confianza de Benedicto y de Francisco están dispuestos a abrir las cuentas del banco a la justicia italiana, para que deje de ser un paraíso fiscal y adopte los procedimientos internacionales contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
Para ello, Bell acaba de alcanzar un acuerdo fiscal con las autoridades transalpinas, lo que podría terminar en el traspaso de información sobre los propietarios y los movimientos de las cuentas hasta ahora opacas. El hombre fuerte del Papa develó, en diciembre pasado, el hallazgo de cientos de millones de euros escondidos en esta entidad.
Bergoglio mostró su malestar ante las filtraciones y afirmó que no tirara la toalla en su intención de investigar las finanzas de la Santa Sede: “Este triste hecho no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante con el apoyo de todos vosotros. Sí, con el apoyo de toda la Iglesia”, recalcó el hombre, cuya espalda aguanta los embates de las flaquezas humanas, de las que no se salvan ni los que portan sotanas.
Nuzzi asegura que la furia de Francisco no es tanto por la revelación de los hechos de corrupción, sino porque la investigación deja en evidencia su soledad. “No hay unión a favor de su reforma. Existen muchas resistencias a su revolución. Todo esto demuestra que el Papa se encuentra en una posición débil, frágil, aunque se trate de un líder extraordinario. Su mayor fuerza recae en los fieles. Tiene el apoyo de la gente, pero muchos frenos de dentro”.
Al final del camino se verá el avance de las sombras, mientras los denunciados están dispuestos a asumir el proceso en su contra. El juicio que comenzó en noviembre del 2015 se encuentra detenido por “razones técnicas”.