La magia brasileña, la calidad argentina y el talento colombiano: China firma cheques en blanco a algunos de los futbolistas más determinantes de Sudamérica, convertido en prolífica cantera del gigante asiático.
La apuesta es descomunal. Multimillonaria. China va en serio. No quiere ser «la nueva Estados Unidos», liga donde van a retirarse leyendas como el italiano Andrea Pirlo, el inglés Steven Gerrard o el español Raúl González. Donde decidieron emigrar los Pelé o Franz Beckenbauer antes de colgar definitivamente sus botines.
China busca talento contrastado y jugadores con sus mejores años por delante. Y no dudan a la hora de invertir lo que haga falta. Los ejemplos más recientes: el brasileño Alex Teixeira, de 26 años, abandonó el Shakhtar Donetsk ucraniano rumbo al Jiangsu Suning y el artillero colombiano Jackson Martínez, de 29, dejó el Atlético de Madrid para enfundarse la casaca del Guangzhou Evergrande.
El internacional ‘verdeamarelho’ costó unos 56 millones de dólares, el cafetero en torno a los 46.
«Se llevan jugadores sudamericanos porque tenemos habilidades, técnica y poder de resolución diferentes a los jugadores asiáticos», declaró a la AFP el colombiano Mauricio Molina, ex del Santos y que jugó seis años en Corea.
«Como profesionales tenemos que verlo como una oportunidad laboral. Tenemos carreras cortas y hay que pensar en la estabilidad económica para nuestras familias. Está claro que los jugadores colombianos recién transferidos están persiguiendo un interés económico», añadió.
Hoy 26 brasileños integran la mayor comunidad extranjera en la Superliga china, siendo el propio Teixeira, Ricardo Goulart, Ramires o Diego Tardelli sus máximos exponentes, mientras que otros 12 disputarán la segunda división, según el sitio especializado Transfermarkt. Además, 134 jugaron allí de 2003 a 2010, de acuerdo con medios brasileños.
«La irrupción de China es perjudicial para el fútbol brasileño porque está inflacionando el mercado y sin mucha consistencia. No sabemos hasta cuándo van a durar estas inversiones, aunque parece que obedecen más a una burbuja momentánea», comentó a la AFP Ary Rocco, profesor de Marketing Deportivo de la Universidad de Sao Paulo.
«El jugador brasileño no comienza en el fútbol para jugar en la selección o fichar por el Barcelona, entra para resolver los problemas económicos derivados de sus orígenes humildes. La mayoría tienen muchos parientes y amigos a los que apoyar y van a la maximización del resultado, son agentes económicos puros», dijo por su parte Luis Paulo Rosenberg, economista y exvicepresidente del Corinthians.
«Si China va a tener un buen fútbol o malo, mientras que ellos reciban sus millones, no importa», subrayó.
Walter Montillo (Shandong Luneng), Emanuel Gigliotti (Chongqing Lifan) y Darío Conca (Shanghai SIPG) conforman la representación albiceleste, Marcelo Moreno Martins la boliviana y Mario Rondón (Shijiazhuang Ever Bright) la venezolana mientras que Colombia contará con nueve jugadores, cuatro en primera (Jackson Martínez, Giovanni Moreno, Fredy Montero y Fredy Guarín) y cinco en segunda (Carmelo Valencia, Ricardo Steer, Jair Reinoso, Luis Carlos Cabezas y Jhon Eduar Valoy).
«Los equipos y los empresarios chinos siempre han visto con buenos ojos al fútbol y al futbolista colombiano», explicó a la AFP el agente de jugadores Fabio Marín Pilonieta.