Tres semanas después de los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, la emergencia entró en una fase marcada por el duelo, la reconstrucción y la atención a miles de personas que siguen sin hogar.
Rescatistas internacionales comienzan a irse
Mientras los equipos internacionales de búsqueda y rescate comienzan a retirarse tras concluir sus misiones, numerosas familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros. En muchos casos, han recurrido a donaciones para alquilar maquinaria pesada ante la falta de recursos.
Un informe de Transparencia Venezuela señala que la mayoría de los rescates fueron realizados por familiares, vecinos y sobrevivientes antes de la llegada de los equipos internacionales, y que el 83 % de los rescates organizados ocurrió durante las primeras 48 horas posteriores a los sismos.
Refugios temporales y riesgo de otra emergencia
En refugios temporales instalados en escuelas y parques permanecen miles de desplazados, mientras organizaciones humanitarias alertan sobre el riesgo de una segunda crisis por el hacinamiento, las altas temperaturas, los daños en los sistemas de agua potable y la posible propagación de enfermedades como dengue, infecciones respiratorias y cuadros diarreicos.
