Los sismos posteriores al doblete del 24 de junio muestran una caída progresiva, aunque Naiguatá y La Guaira siguen entre las zonas más activas.
Desde el doblete sísmico que sacudió a Venezuela el miércoles 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5 en Yaracuy, el país ha acumulado 574 movimientos registrados por el Observatorio Nacional de Sismos de Funvisis.
El pico llegó el jueves con 168 sismos
Una revisión de los datos publicados por el observatorio muestra 55 sismos el miércoles, 168 el jueves, 105 el viernes, 80 el sábado, 83 el domingo, 79 el lunes y 4 este martes 30 de junio.
El jueves fue el punto más alto de actividad. A partir del viernes, la secuencia comenzó a mostrar una tendencia descendente, en línea con la Ley de Omori, que describe la frecuencia de sismos después de un terremoto.
Naiguatá encabeza el listado de las ciudades con más actividad de la corteza terrestre, seguida de La Guaira, San Felipe, Maracay, Boca de Aroa, La Victoria, San Carlos, Los Teques, Guarenas y Caracas.
Qué dicen los especialistas sobre el riesgo
El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que el norte y occidente de Venezuela forman una frontera tectónica activa y compleja, donde la placa sudamericana interactúa con la placa del Caribe. Esa unión da lugar a las fallas Boconó, San Sebastián y El Pilar.
Freddy Lanza, ingeniero estructural y sismorresistente, señaló que por esa interacción de placas en el país ocurren sismos de menor magnitud a diario y que las réplicas irán disminuyendo en cuanto a ocurrencia. Añadió que, a medida que eso ocurra, el riesgo sísmico también baja.
Lanza advirtió que las estructuras más vulnerables son las edificaciones informales, las que no contemplan efectos constructivos, no tienen un comportamiento estructural predecible o ya resultaron afectadas por los recientes terremotos. También consideró que es poco probable que se repitan eventos de magnitudes tan elevadas.
Sobre nuevas sacudidas, precisó que sí pueden presentarse, pero con menor intensidad: “va a ir disminuyendo de 5, 3 a 2”.