El 30 de octubre de 1983, Argentina votó bajo un cielo despejado en Buenos Aires y alrededores para cerrar siete años, siete meses y seis días de dictadura. Raúl Alfonsín ganó la elección presidencial y selló el regreso democrático tras más de una década sin comicios nacionales.
Una jornada que volvió a llenar las urnas
La votación reactivó la escena electoral con sobres blancos, urnas-valija de madera y filas formadas por una ciudadanía que llevaba años sin participar en una elección nacional. Entre quienes esperaban para votar había jóvenes de hasta 27 años que nunca habían pasado por esa experiencia.
El padrón había cerrado el 31 de mayo e incorporado 3,2 millones de nuevos votantes. Aun con mesas masculinas y femeninas, la concurrencia superó el 85 por ciento, un dato que reflejó la magnitud de la expectativa política de ese día.

Durante la campaña, los actos multitudinarios ocuparon la agenda pública. Hubo cierres con fuerte convocatoria para distintas fuerzas, desde el radicalismo y el peronismo hasta expresiones desarrollistas y de derecha, en una secuencia que dejó ver la intensidad del tramo final.
Alfonsín, Luder y la foto final del poder
Raúl Alfonsín votó en Chascomús a las 9:30, vestido con camisa clara y campera azul, rodeado por sus hijos, vecinos, familiares y curiosos. Más tarde aguardó los resultados en una quinta del conurbano y luego se dirigió al comité partidario de Alsina y Entre Ríos, donde lo esperaban celebraciones en todo el país.
Ítalo Luder sufragó a las 11 en Boulogne, adonde llegó en un Ford Falcón custodiado por la Policía Federal. Tras el cierre de la noche, se encerró en el octavo piso de un edificio del Bajo porteño y salió recién a las 5:45 del lunes.

Finalmente, a las 18:25 de ese lunes, en Av. Santa Fe 1678, Alfonsín recibió a su rival, que reconoció el triunfo. El resultado dejó al binomio de la UCR con el 52 por ciento de los votos, frente a un peronismo que perdió una parte decisiva de su caudal histórico.
En el clima político previo, Leopoldo Fortunato Galtieri había dicho que las urnas estaban “bien guardadas”. La respuesta que terminó imponiéndose fue la de Alfonsín: “Que las vayan desempolvando que se las vamos a llenar de votos”.
La cultura y la campaña también marcaron ese octubre
La elección convivió con un octubre atravesado por actos masivos, adhesiones de músicos y actores, y una fuerte presencia de la cultura popular en la campaña. En las calles y en los escenarios, la consigna de cambio ganó fuerza hasta convertirse en el centro de la jornada electoral.





