Dos mujeres que afirman que fueron agredidas sexualmente por conductores de Uber, una en Boston y la otra en South Carolina, pueden demandar a la compañía de transporte, determinó un juez federal.
Las mujeres demostraron la factibilidad de que los conductores sean empleados de Uber que actuaron dentro del ámbito de su empleo, estableció la jueza federal de distrito Susan Illston en San Francisco.
Uber había argumentado que los conductores eran contratistas independientes y que al menos uno de ellos quizá no utilizó la aplicación de teléfono celular de la compañía —donde los clientes contratan el servicio— antes del presunto ataque.
«Pudiera ser que los hechos desmentirán a fin de cuentas las acusaciones de las demandantes o que inclinen la balanza hacia un descubrimiento de que los conductores de Uber son contratistas independientes», dijo la jueza Illston. «Sin embargo, tomando las argumentaciones en la querella modificada como ciertas, las demandantes han aducido hechos suficientes de que plausiblemente pudiera existir una relación laboral».
