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Irán bombardea bases de EE UU en Kuwait y Baréin y amenaza con romper el alto el fuego

Teherán respondió con drones y misiles a ataques estadounidenses y elevó la presión sobre el acuerdo de cese de hostilidades.

Night view of the Kuwait Tower brightly illuminated, standing amidst dark, decaying urban surroundings.

Irán atacó con drones y misiles bases utilizadas por Estados Unidos en Kuwait y Baréin durante la madrugada del sábado al domingo, en una respuesta directa a los bombardeos que Washington ejecutó también sobre territorio iraní. La ofensiva volvió a tensar un escenario ya marcado por la escalada militar entre ambos países.

Advertencia de la Guardia Revolucionaria

La Guardia Revolucionaria, uno de los cuerpos más duros del aparato de poder iraní, advirtió que podría apartarse del alto el fuego firmado el pasado día 17 si prosiguen las acciones ofensivas estadounidenses. El mensaje fue presentado como una señal de que Teherán considera el acuerdo condicionado a que cesen los ataques de Washington.

Según la posición expresada por ese cuerpo paramilitar, la continuidad de las operaciones militares de Estados Unidos abriría la puerta a una ruptura del entendimiento alcanzado hace apenas unos días. La advertencia añade presión a una tregua que, por ahora, se mantiene bajo una fuerte amenaza.

El foco sigue en Ormuz

La confrontación se intensificó después del ataque con drones iraníes contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio global. A partir de esa ofensiva, las acciones estadounidenses se produjeron en respuesta y desencadenaron el intercambio más reciente entre ambas partes.

Teherán sostiene que debe ser el único actor encargado de coordinar el tráfico en ese estrecho estratégico, al menos hasta que se negocie un nuevo arreglo sobre el control de la vía. La disputa no se limita a un conflicto militar: también involucra el flujo de una porción importante de los hidrocarburos y fertilizantes que consume diariamente el planeta.

El cruce de ataques y amenazas deja en evidencia que la situación sigue abierta y que el alto el fuego, aunque formalmente vigente, depende de una desescalada que todavía no se concreta. Por ahora, la región permanece bajo la sombra de una nueva ronda de represalias si no se frena la cadena de ofensivas.

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