Gremios exigen cuidar pruebas de edificios tras sismos
Cámara, academia y gremios pidieron no demoler ni retirar escombros sin antes documentar daños y hacer inspecciones técnicas. También propusieron una comisión nacional independiente.
La Cámara Venezolana de la Construcción, la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Hábitat de Fedecámaras pidieron a las autoridades preservar la evidencia técnica de las edificaciones afectadas por el terremoto antes de ejecutar demoliciones o retirar escombros.
Inspecciones técnicas antes de intervenir
En un pronunciamiento conjunto, las organizaciones expresaron su solidaridad con las víctimas del evento sísmico y señalaron que las actuaciones posteriores deben desarrollarse bajo criterios técnicos y siguiendo las mejores prácticas internacionales.
Advirtieron que los inmuebles afectados representan una fuente de información «irrepetible» para comprender el comportamiento de las estructuras durante el sismo. Por eso consideran indispensable realizar inspecciones de ingeniería patológica, documentar los daños y determinar las causas de las fallas antes de cualquier intervención.
También solicitaron que ninguna edificación colapsada o con daños severos sea demolida o removida sin una evaluación previa y la autorización de una comisión técnica competente, salvo en situaciones donde exista un riesgo comprobado para las labores de rescate o la seguridad pública.
Una comisión independiente y manejo de escombros
Las instituciones propusieron la creación de una Comisión Nacional independiente, integrada por especialistas de distintas áreas, para elaborar informes públicos y formular recomendaciones orientadas a fortalecer la normativa sismorresistente y los procesos de reconstrucción del país.
El documento destaca que la preservación de muestras, registros técnicos y elementos estructurales mediante procedimientos de ingeniería forense permitirá generar conocimiento clave para reducir riesgos futuros y mejorar la capacidad de respuesta ante nuevos eventos sísmicos, tanto en Venezuela como en otras regiones vulnerables.
Finalmente, las organizaciones hicieron énfasis en la necesidad de establecer una estrategia adecuada para la gestión y disposición final de los escombros, con el propósito de evitar impactos ambientales y proteger especialmente los ecosistemas costeros y el frente marino.