El pasado lunes, una explosión y un incendio en las instalaciones de Southfork Dairy Farms en Dimmitt, Texas, provocaron la muerte de al menos 18.000 cabezas de ganado y dejaron gravemente herida a una trabajadora. Esta tragedia es considerada como una de las peores en una década en el país, ya que Estados Unidos es uno de los principales productores mundiales de leche.
Aunque los detalles completos del accidente aún no han sido revelados, la oficina del alguacil del condado de Castro informó que durante el hecho, una persona quedó atrapada en el lugar, pero fue rescatada y llevada al hospital en estado grave.
Ante esta situación, el comisionado del Departamento de Agricultura del Estado de Texas, Sid Miller, señaló que aún se desconoce la causa del desastre, por lo que se está investigando a fondo la tragedia. Asimismo, explicó que el impacto del incendio puede afectar tanto a la zona como a la industria lechera en general.
De acuerdo con el alguacil del condado de Castro, Sal Rivera, el sistema utilizado para eliminar el estiércol de los establos pudo haberse sobrecalentado, lo que habría provocado la explosión.
