Los campesinos de la región selvática de Putumayo, en el sur de Colombia, viven con preocupación ante la intención del gobierno nacional de reanudar las fumigaciones aéreas con un herbicida cuestionado sobre cultivos usados para producir droga. La advertencia fue hecha por el gobernador regional, John Molina, quien aseguró que el anuncio ha provocado zozobra en la población.
Temor por los efectos sobre la salud
Molina explicó en declaraciones a Caracol Radio que el rechazo no solo responde al método de erradicación, sino también a los antecedentes de daños atribuidos a las aspersiones. Según dijo, en comunidades de la zona hubo afectaciones a mujeres embarazadas, contaminación de fuentes de agua y daños sobre la fauna, la flora y los cultivos lícitos.
El plan piloto para aplicar herbicidas desde el aire en Putumayo había sido suspendido temporalmente por un juez el mes pasado. Sin embargo, el presidente Abelardo de la Espriella impugnó esa decisión y afirmó que la fumigación seguirá adelante como parte de su política de mano dura contra el narcotráfico, en un país que sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína.
Glufosinato de amonio y antecedente del glifosato
El herbicida que se prevé utilizar es el glufosinato de amonio, clasificado por la Organización Mundial de la Salud como moderadamente peligroso para la salud. Colombia suspendió en 2015 las aspersiones aéreas con glifosato, otro químico que también generó cuestionamientos por sus impactos en la salud y en los ecosistemas.




