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Experto Geoff Thale: Contacto directo entre presidentes es clave en nueva relación EE UU-Cuba

y encontró un país diferente, en metamorfosis hacia un modelo, quizás, parecido al chino. “Cuba ha cambiado mucho en los años recientes.  Más de 20% de la mano de obra trabaja en el sector no estatal, hay cierta apertura a la inversión extranjera”, analizó para PANORAMA el director de Programas en la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos  

“Bueno, hay mucho más por hacer”, agregó el experto en política de EE UU hacia América Latina y los lazos entre Cuba y la principal potencia global. 

Thale cree que es clave para la normalización de las relaciones diplomáticas entre EE UU y Cuba que los mandatarios de ambos países se vean cara a cara. “Un elemento para abrir una nueva relación es el contacto directo entre los presidentes, aun con sus diferencias”. 

El Mandatario norteamericano arribó el domingo a la isla, un hecho histórico, inimaginable hace unos 16 meses. Casi nueve décadas han pasado desde que el último Presidente de EE UU estuvo en Cuba. En este tiempo, una Guerra Fría de por medio, conspiraciones, intentos de invasión (…), y mucho, mucho más. 

“En un ambiente nuevo en que el viejo enemigo ha dejado de ser enemigo, las viejas verdades se ponen en duda”.   

Geoff Thale,  director de Programas en la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos.

 

—Obama dijo que la próxima administración levantará el embargo a Cuba, ¿coindice usted con el Mandatario estadounidense?  —Es muy probable que el próximo Congreso terminará con el embargo.  El poder del Presidente tiene sus límites.  Aunque todavía hay más que Obama puede hacer para relajar las restricciones, es solo el Congreso el que puede terminar con el embargo en su totalidad, permitiendo viajes turísticos, compra y venta con el sector estatal y privado, e inversión.   Los cambios que ha hecho la Administración Obama han generado mucho interés en la población, el sector empresarial, y otros, y este interés seguirá creciendo mientras el flujo de visitas se incremente este año y los acuerdos comerciales avancen.  Este interés creciente tendrá un impacto en el Congreso.  Ya hay mayoría en el Senado para terminar con la prohibición de viajes, y es probable que haya una mayoría a favor del intercambio comercial, dado el interés en el Senado en temas empresariales y de exportación.  En la Cámara Baja, hay una mayoría abrumadora entre los demócratas, y un número reducido, pero creciente de republicanos. Es probable que estas cifras crezcan en el próximo Congreso (2017-2018), llegando a mayorías claras en las dos cámaras para terminar el embargo.  Dado que los dos candidatos más fuertes para la Presidencia (Trump y Clinton) apoyan el fin del embargo, la próxima Administración probablemente apoyará una acción para acabar con el bloqueo.  

—¿Y qué cree que pasaría si Ted Cruz llegara a la Casa Blanca? —Se complicará si llega Ted Cruz a la presidencia.  Cruz ha dicho que intentará revertir las acciones de Obama.  Pero, será difícil para él porque hay intereses concretos comprometidos con los cambios.  Por ejemplo, si las aerolíneas comerciales comienzan a volar de manera rutinaria, opondrán cualquier esfuerzo de revertir los viajes.  Si hay cooperación en temas de narcotráfico y seguridad, las agencias se opondrán a la terminación de su colaboración.   Entonces, lo más probable es que Cruz retarde el proceso de normalización, pero difícilmente lo revertirá.  

 

—¿Qué efectos tendrían en Cuba un levantamiento del embargo? —Tendrá un impacto más o menos rápido y positivo en la economía cubana.  Reducirá los gastos de transporte, ofrecerá nuevos mercados para sus exportaciones, le ofrecerá nuevas opciones para importaciones y, tal vez, unos precios más baratos.  Al mismo tiempo, desafiará fuertemente la capacidad del Estado de reorientar sus decisiones económicas y, por cierto, abrirá a Cuba a nuevos diálogos y nuevos debates sobre temas sociales y políticos.  En un ambiente nuevo en que el viejo enemigo ha dejado de ser enemigo, las viejas verdades se ponen en duda. 

 

—José Manuel Vivanco, jefe del departamento de las Américas para la defensa de los DD HH de Human Rights Watch, dijo que una foto sonriente entre Obama y Raúl Castro sería una bofetada a las víctimas del régimen y que Obama debiera limitarse a restablecer las relaciones con Cuba y no hacerse amigo del Gobierno de la isla, ¿cuál es su análisis? —Tengo mucho respeto para José Miguel Vivanco y hacia el trabajo de HRW.  Creo que él y la organización se han pronunciado a favor del fin del embargo, aunque mantienen una crítica fuerte por la falta de libertad de asociación, discurso, asamblea, etc.   A mí me parece que en el contexto de la relación histórica entre Cuba y EE UU es el momento de establecer un nuevo diálogo, rechazando la idea del cambio de régimen para una política de diálogo y de intercambio, en el cual las corrientes cubanas a favor de más apertura puedan actuar fuera del ambiente de polarización y hostilidad entre los dos países.  Para mí, un elemento para abrir una nueva relación es el contacto directo entre los presidentes, aun con sus diferencias.   

—Cuba ha implementado hasta ahora tibias pero no menos importantes reformas económicas, ¿considera usted que pondrán en marcha otras reformas mucho más profundas? —En relación con una economía de mandato donde el sistema central de planificación determina todo en términos de insumos, resultados, precios, salarios, etc, Cuba ha cambiado mucho en los años recientes.  Más de 20% de la mano de obra trabaja en el sector no estatal, hay cierta apertura a la inversión extranjera.  Bueno, hay mucho más por hacer, para llegar a una economía mixta y eficiente.  Creo que sí, después del próximo congreso del Partido Comunista de Cuba, se introducirán nuevas medidas.  Una de la más difícil será la unificación de la moneda. Ya han empezado con unos pequeños ajustes a las tazas de cambio, pero falta mucho más.  Además de las reformas económicas, será interesante ver qué aperturas nuevas hay en relación con el acceso a la información, al internet y elecciones locales.   

—Se espera que Obama reclame en su vista a Cuba democracia y libertad, ¿qué tono o estrategia cree usted que implemente el Presidente para hablar de estos temas álgidos? —Creo que Obama hablará de los valores de EE UU y nuestro compromiso a los DD HH, insistiendo que no dejemos de hablar de estos en nuestros diálogos con Cuba, como hacemos con otros países.  Al mismo tiempo, creo que la Administración entiende que Cuba está evolucionando y evolucionará más con una política de “engagement”, que Cuba no cambiará totalmente de la noche a la mañana. Entonces, el tono no estará tan exigente como en el pasado. La Administración ha dicho que Obama reconocerá la historia larga y difícil entre Cuba y EE UU y, por eso, creo que no adoptará un tono de “lectura.”   —De lo que se sabe del cronograma de la visita de Obama a Cuba, ¿qué cree será lo más importante o significativo y por qué? —Para mí, los puntos importantes de la visita son: a) el encuentro con Raúl Castro, que significará el fin de una política de cambio de régimen; b) la reunión con la sociedad civil y cuentapropistas, que significa que aunque continuamos nuestros diálogos con disidentes, estamos expandiendo nuestro entendimiento de que es la sociedad civil en Cuba; y c) el discurso público en que hablará de la nueva relación y de los valores de DD HH.   Además, claramente, si hay una firma de acuerdos entre el Gobierno de Colombia y las Farc, y Obama lo observa, esto sería un momento muy importante para el hemisferio. 

 

— El deshielo entre EE UU y Cuba ha sido y se espera ha sido gradual, pero desde su punto de vista ¿marcha a un buen ritmo? —Creo que después de 55 años, es difícil sobrepasar el escepticismo y la falta de confianza.  Sí, creo que están avanzando en temas diplomáticos.  Para mí, los dos lados pueden hacer más para avanzar sus relaciones comerciales.  

 

 

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