El fragmentado Partido Republicano se encuentra en la disyuntiva de apoyar o no al polémico candidato Donald Trump, virtual ganador de las primarias internas. La decisión, cualquiera que fuese, tendrá fuertes implicaciones dentro de la tol
El fragmentado Partido Republicano se encuentra en la disyuntiva de apoyar o no al polémico candidato Donald Trump, virtual ganador de las primarias internas. La decisión, cualquiera que fuese, tendrá fuertes implicaciones dentro de la tolda política que busca recuperar el Salón Oval de la Casa Blanca.
La crisis de los republicanos podría profundizarse si deciden respaldar al empresario de bienes raíces, de verbo afilado y hasta incendiario, pero podría también profundizarse si deciden darle la espalda. De allí que el trabajo por la unificación del partido se perfila tan largo como engorroso y delicado. Trump ha prometido unificar a sus colegas, pero la tiene cuesta arriba. Por solo citar dos ejemplos clave, la influyente familia Bush le dio la espalda, mientras Paul Ryan, el líder de la Cámara de Representantes, el republicano con el cargo más alto en el país, le condicionó su apoyo.
Hay quienes estimulan una especie de guerra civil en el partido para evitar que Trump sea ratificado. Tal es el caso de estratega político y electoral republicano. Para el consultor texano, “es imposible” que Trump logre unificar al “Grand Old Party”.
¿Y entonces? Hernández, representante de esas miles de miles de familias mexicoestadounidenses que le dan cuerpo multicultural a EE UU, tiene la esperanza de que se encuentre la forma legal para evitar que Trump sea el nominado. “Nunca Trump, nunca”, enfatiza.
Hernández es colaborador y columnista de CNN en Español. En una oportunidad fue elegido uno de los “100 hispanos más influyentes” por la revista “Hispanic Business”. Aunque Hernández reconoce que Trump ha sido “un fenómeno interesante”, cree que todo lo que el candidato ha dicho sobre los inmigrantes, las mujeres, los discapacitados y contra todo aquel que no comulgue con su pensamiento “está esperando para llevarlo a la ruina” política.
—Usted es promotor de una especie de guerra civil dentro del Partido Republicano para evitar que Trump sea el candidato, ¿por qué considera esto necesario? —El Republicano es un partido muy sencillo, que cree en tres o cuatro principios, como la familia, un gobierno pequeño y Dios. Sin embargo, Trump, quien es una increíble estrella de televisión, tuvo el talento de convertir las elecciones primarias del partido en un “reality show”. Pero en una democracia, en un país donde creemos en principios como el respeto a las otras personas, el valor de cada individuo, el respeto a las mujeres o personas discapacitadas, es una desgracia que este señor haya podido, con su mensaje, lograr la candidatura del Partido Republicano.
Juan Hernández ha escrito ocho libros sobre política y poesía.
—Pero, ¿existen los mecanismos para evitar la candidatura de Trump, como muchos republicanos quieren? —Hay abogados que alegan que sí se puede, otros alegan que no se puede. Yo creo que él es un individuo que, como el pez, muere por la boca. Él ha dicho insultos contra los migrantes, contra nosotros los hispanos, contra nuestros familiares y amigos. En general, los medios han dado una atención importante a este candidato que, aunque ha sido un fenómeno interesante, todo lo que él ha dicho está esperando también para llevarlo a la ruina. Entonces, creo que es necesario dejar que los abogados trabajen para ver si existe una manera de descalificarlo y, de lo contrario, es probable que este hombre se tropiece con sus declaraciones y no termine siendo el candidato republicano.
—Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, dijo que condicionaba su apoyo a la capacidad que mostrara Trump para unificar al partido y enamorar a los estadounidenses, ¿cree usted que lo logre? —Imposible que lo logre. No podemos ver a nuestros hijos o familiares a la cara y decirle que apoyo a este hombre con sus bases tan discriminatorias e insultantes. Hay una gran cantidad de republicanos que creemos en la importancia del individuo, del inmigrante, de las mujeres o de los indocumentados para la nación Americana. Yo me sumo a esa lista de quienes le damos la espalda a Trump. Nunca Trump, nunca.
—¿Cuáles son los riesgos que para usted corre Estados Unidos si Donald Trump llega a la Casa Blanca? —Para empezar, es un individuo que no representa los valores de respeto al ser humano ni de respeto a las naciones amigas. Él es una persona violenta, algo que está en oposición con un país que tiene una gran historia de defensa de los valores de independencia y democracia. Él podría significar romper lazos económicos con empresas y con países como México o Canadá, socios comerciales importantes. Así por ejemplo, él ha amenazado con castigar a General Motors, que tiene ensambladoras importantes en suelo mexicano. Aunque, en el fondo, es imposible que lo haga porque existen leyes y acuerdos de libre comercio que no pueden ser borrados. No obstante, sí puede crear un ambiente no propicio para los negocios. Es increíble la cantidad de mensajes que me llegan, desde distintos medios, que dicen: Juan, si este señor llega, yo me llevo mi negocio a otro lado”.
—Trump ha estado hablándole al anti “stablisment”, pero ahora pudiera moderar el lenguaje y su discurso… —Hay que recordar que el anti “stablisment” es un movimiento muy fuente en muchas partes del mundo. Lo hemos visto en México, donde “El Bronco” (Jaime Rodríguez Calderón), el primer gobernador de un estado de México (Nuevo León) que llega insultando a todo el mundo. En Guatemala, un actor cómico, Jimmy Morales, visto como un hombre no corrupto (se convirtió en Presidente de Guatemala). Ahora aquí (EE UU), la gente está descontenta tanto con republicanos como con demócratas, con un Congreso que, de verdad, está reprobado en todos los sentidos; con un presidente Obama que tiene un 51% de reprobación. Ahora bien, que él (Trump) se vaya al centro, aunque cambie su lenguaje, será muy difícil para nosotros nos traguemos esa píldora.
—Y si finalmente fuera Trump el candidato, ¿se le facilitaría a Hillary Clinton el camino a la Presidencia? —Sí y no. Creo que Hillary Clinton tiene sus propios demonios, sus problemas que arrastra desde que fue primera dama del estado de Arkansas, cuando su esposo (Bill Clinton) fue gobernador. Desde entonces, ellos han sido gente de gobierno siempre en la orillita de la ilegalidad. Ella no tiene una personalidad muy agradable y no sabe llevarse bien con los medios. Sin embargo, no estaríamos por supuesto dispuestos a votar por Hillary Clinton, pero sí dispuestos a decir nunca Trump. Obviamente, le debería ayudar a ella, pero si al final del día le va a ayudar o no, eso lo veremos. Recientemente, hemos escuchados voces independientes. Vamos a ver si aparece uno que represente los valores que la mayoría de los americanos apoyamos.
—Y Si Trump decidiera lanzarse como independiente, ¿habría una división o una hecatombe en el Partido Republicano?, ¿sería una especie del fin del histórico bipartidismo?… —A estas alturas, a él no le convendrá lanzarse como independiente porque ya tiene secuestrado al partido. Pero si se encuentra alguna manera legal para no otorgarle la nominación republicana y él al final decide lanzarse como independiente, sí jalaría un porcentaje del voto republicano. Pero este país siempre ha estado fluctuando hacia el centro. La mayoría de los ciudadanos están buscando una opción de centro. Ya estuvo (Barack) Obama ocho años de una extrema izquierda. Como ciudadano norteamericano estoy orgulloso de que un afroamericano haya llegado (a la Casa Blanca), pero, por otro lado, no estoy de acuerdo con mucha de sus políticas, y muy descontento con que no haya aprobado una reforma migratoria. ¿Dónde está esa persona de centro? No la encontramos. Será difícil.