Duro en asuntos de política exterior, proteccionista en lo económico, amigo de Wall Street, impredecible para unos, no tanto para otros. Armar el perfil de lo que será el gobierno de Donald Trump no parece fácil, aunque ha dado muchas pistas… y las que faltan.
Hace un mes el multimillonario se impuso en el Colegio Electoral y contra pronóstico a su adversaria Hillary Clinton. Los resultados encendieron las alarmas de distintos sectores que se sienten amenazados por las promesas del republicano, como los inmigrantes o recientemente China, donde están a la expectativa acerca de las amenazas de Trump de imponer un nuevo acuerdo comercial y por su posible acercamiento a Taiwán, tema más que neurálgico para las autoridades del país asiático.
La dosificación del pragmatismo que Trump pueda implementar a lo interno y externo todavía no puede ser evaluada de manera íntegra; aunque todo indica que será puesta a prueba con China, un caso que puede tornarse peligroso con consecuencias globales.
Ya el magnate ha anunciado varios de los nombres que le podrían estar acompañando a partir del 20 de enero próximo. Algunos de ellos (o ellas) representan ninguna o poca novedad, pero otros sí y vienen con la controversia en sus hojas de vida, como el nominado a dirigir el Pentágono James Mattis, mejor conocido como “Perro rabioso”.
“En política exterior hasta ahora ha complacido a la línea más conservadora del Partido Republicano. Empleará una línea dura, allí están los nombres de Mattis y el asesor de seguridad Michael Flynn”, dijo Juan Carlos Hidalgo, analista del Centro para la Libertad y Prosperidad Global (). “En lo económico vemos gente de Wall Street, nada diferente”, agregó.
El profesor de política Americana, (Jr.) en el Claremont McKenna College (estado de California), cree que algunas de las declaraciones y nombramientos de Trump “sugieren que gobernará como un republicano conservador promedio. Por ejemplo, la elección de Elaine Chao para el secretaria de Transporte es una muestra de ello”, analizó el experto. “Por otro lado, existen señales de que romperá bruscamente con algunas políticas y prácticas existentes. Ya sea que deliberadamente o no quiera oponerse a China, su llamada a la presidenta de Taiwán indica que no respetará el protocolo diplomático”.
Trump sorprendió el fin de semana pasado al llamar a la mandataria de Taiwán, Tsai Ing-wen. EE UU no tiene relaciones oficiales con la isla autónoma desde 1979 y reconoce en Beijing el único gobierno de “una China”, mientras Tsai rechaza este término. China considera a Taiwán como parte de su territorio, por lo que cualquier apoyo de Washington a la independencia de la isla será visto con muy malos ojos por Beijing.
Trump ha dicho que quiere negociar un nuevo acuerdo comercial con China para favorecer a EE UU. Recordemos que durante la campaña prometió la aplicación de aranceles de 45% sobre las importaciones de bienes chinos. Recientemente, criticó la política cambiaria y militar del gigante asiático. Ambos países tienen las economías más grandes del planeta y un comercio bilateral de unos $ 600.000 millones, en 2015.
¿Cómo se asoma el perfil de Gobierno de Trump? Pitney lo resume así: “La mejor palabra es impredecible”. Al respecto, Hidalgo señala que “Trump es una figura nueva y lo impredecible es preocupante”. Para este último, mientras la llamada a la Presidenta de Taiwán fue una provocación directa e innecesaria a China, una guerra comercial con el gigante rojo “puede salirse de control y terminar en algo más grande”.
El profesor de ciencias políticas de la Universidad del Estado de Iowa, , coincide con que Trump ejercerá en las relaciones internacionales una directriz “un poco más dura que Barack Obama” y que tanto los “bancos como Wall Street tendrán beneficios en el sentido de reglamentación de la empresa privada y reducción de la tasa de impuestos para incentivar el sector”. A diferencia de Hidalgo, Schmidt cree que “la sorpresa es que parece que el gobierno de Trump será muy similar al de George W. Bush”. Para Salud y Servicios Humanos el Mandatario electo de EE UU escogió a Tom Price, un duro crítico del camino emprendido por Obama en estas áreas y que a consideración de Pitney “tratará de derogar la política sanitaria” del Presidente saliente.
Los asuntos de política migratoria siguen estando sobre la mesa y los latinoamericanos están más atentos que nunca, en especial tres millones de indocumentados que viven en EE UU con antecedentes judiciales. “Trump será el presidente más antiinmigración de los últimos 50 años”, considera Hidalgo. En contraste, Schmidt no visualiza en la agenda de inmigración algo muy distinto a lo de Obama. “Tal vez un poco de más control fronterizo”.
Sobre las relaciones de Trump y Latinoamérica, el director del Consejo para Asuntos Hemisféricos (Washington), , cree que “hay fuertes indicios que apuntan que Trump será pragmático y relativamente discreto”.
“También es probable que mantenga a América Latina, en particular a los gobiernos de derecha recién instalados, como un ejemplo de concurrencia conservadora. Igualmente, él estará influenciado por las fuerzas ideológicas que exigen a Washington un papel de liderazgo ideológico en la región. La comunidad cubanoamericana presionará para que intervenga en el debate de política interna de Cuba pero, al igual que sus predecesores, Trump no podrá lograr que la orgullosa nación caribeña se doblegue”, añadió Birns, un especialista en estudios latinoamericanos.
Para llevar las riendas de la secretaría de Comercio, Trump planea contratar los servicios de Wilbur Ross, internacionalmente conocido por arreglar negocios fracasados. Ross es un banquero multimillonario con un largo historial proteccionista. Ross, junto con Steven Mnuchin, postulado al Tesoro, otro banquero y gerente financiero, tratará de estimular la industria estadounidense en el país y el mundo.
De vuelta con el caso Mattis, Trump rompió con la tradición al designar a un militar como jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Retirado desde 2013, Mattis dirigió las guerras de Irak y Afganistán. Desde la Segunda Guerra Mundial ningún oficial de carrera ha estado al frente del Pentágono porque el cargo de alguna manera está diseñado para que un civil tenga el control de la Fuerzas Armadas. ¿Tendrá Mattis posturas más diplomáticas que militares en asuntos internacionales, o serán más militares que diplomáticas? ¿Impredecible?
Mattis es un intelectual de la guerra de 66 años de característico lenguaje rudo. “Monje guerrero” (porque nunca se casó ni tuvo hijos) y “Perro rabioso” son sus apodos. “Sé cortés, sé profesional, pero ten un plan para matar a todos los que conozcas”, fue el consejo que le dio Mattis a los marines de Irak en 2003. Aquel año también dijo “vengo en paz. Pero con lágrimas, les digo esto: Si me fastidian, los mataré a todos”.
El cargo más clave que espera por su designación es el del Departamento de Estado, que será anunciado la semana que viene. En este sentido, el nombre de Mitt Romney (crítico de Trump) está sobre el tapete, así como el de Rudy Giuliani, Jon Huntsman, John Bolton, Bob Corker, David Petraeus, entre otros. A un mes del triunfo electoral de Donald Trump, lo predecible e impredecible se cruzan en las primeras de cambio. Seguramente, habrá mucha noticia.