El Parlamento de Egipto autorizó a Abdel Fattah el-Sisi a tomar medidas para apoyar la defensa de Arabia Saudita ante los ataques hutíes, en una decisión que busca mostrar respaldo a Riad sin arrastrar al país a una guerra que podría golpear sus finanzas, su seguridad y el Canal de Suez.

La aprobación, votada por dos tercios de la Cámara baja el 26 de octubre, llegó tras dos aplazamientos y semanas de debate. La agencia EFE informó que el permiso parlamentario no equivale, por ahora, a una orden para atacar Yemen, mientras el análisis de Responsible Statecraft describe una maniobra de equilibrio en la que El Cairo intenta no romper con su principal sostén financiero.

El apoyo saudí y la presión sobre las reservas

El texto atribuido a Responsible Statecraft sostiene que la importancia de la decisión no es solo militar. Arabia Saudita mantiene aproximadamente USD $10.300 millones en depósitos en el banco central egipcio; junto con fondos de Kuwait y Qatar, el total ronda los USD $18.000 millones, cerca de un tercio de las reservas egipcias, calculadas en USD $57.000 millones.

Ese dinero importa porque Egipto necesita divisas para comprar trigo, adquirir una proporción creciente de combustible en el exterior y cubrir pagos a acreedores extranjeros. El análisis no afirma que Riad haya condicionado sus depósitos a una contribución militar, pero sí plantea que El Cairo difícilmente puede ignorar a uno de sus principales financiadores cuando sus necesidades de dólares superan lo que genera por sí mismo.

La presión se refleja también en la moneda y en el presupuesto: la libra egipcia llegó a 56 por dólar y el servicio de la deuda consume alrededor del 64% del presupuesto anual. Según la pieza, los intereses por sí solos superan el gasto estatal conjunto en educación, salud, salarios y subsidios.

Suez, Bab el-Mandeb y el riesgo de una escalada

La otra vulnerabilidad de Egipto es el Canal de Suez, una de sus principales fuentes de divisas y una ruta por la que circula cerca del 12% del comercio mundial. La vía generó USD $10.200 millones en 2023, pero sus ingresos bajaron a unos USD $4.000 millones en 2024, cuando los ataques hutíes en el mar Rojo obligaron a desviar rutas alrededor de África.

La autoridad del canal espera ingresos de USD $8.000 millones durante el año fiscal 2026-2027, aunque esa meta depende de que disminuya la tensión en la zona. El análisis considera improbable esa calma y recuerda que desde julio los hutíes declararon un bloqueo al transporte marítimo saudí.

En ese contexto, el texto también menciona que Egipto habría creado una unidad de crisis y abierto canales de comunicación con los hutíes para evitar una escalada que cierre el estrecho de Bab el-Mandeb. Según la versión citada, esos contactos buscaban presionar al grupo para mantener abierto ese paso hacia el mar Rojo, clave para la navegación rumbo a Suez.

La preocupación no se limita al canal. Al menos 1,25 millones de egipcios trabajan en Arabia Saudita y envían remesas a sus hogares, una fuente importante de divisas para Egipto. Una guerra más amplia podría afectar esa actividad, reducir los envíos de dinero y ampliar la presión sobre unas reservas ya exigidas por la deuda, el combustible importado y la caída de los ingresos por Suez.

La nota de Responsible Statecraft añade que una nueva escalada regional podría exponer más a Egipto por su respaldo a Riad, mientras el ministro de Exteriores, Badr Abdelatty, insistió en que deben explorarse todas las oportunidades para alcanzar soluciones políticas. El Gobierno egipcio, en paralelo, ha sostenido que la misión es defensiva y que no contempla un ataque contra Yemen.

EFE informó que la autorización parlamentaria fue aprobada el 26 de octubre por dos tercios de la Cámara baja.