El departamento de Estado estadounidense manifestó este lunes su preocupación por los derechos humanos en Corea del Norte, citando entre otros motivos el mantenimiento de unas 100.000 personas en campos de detención políticos, después de que el presidente Donald Trump volviera a manifestar su confianza en Kim Jong Un.
Trump está buscando concretar un acuerdo histórico con Corea del Norte para poner fin a su programa nuclear, por lo que los derechos humanos han quedado en un segundo plano durante sus dos cumbres con Kim.
Pero en una declaración durante la «semana de la libertad en Corea del Norte», promovida por organizaciones civiles en Washington, el Departamento de Estado saludó a los desertores y otros activistas que «arrojan luz sobre la grave situación de los derechos humanos» en el estado totalitario.
«Seguimos seriamente preocupados y profundamente angustiados por estos abusos», dijo en un comunicado la portavoz del departamento de Estado, Morgan Ortagus.
