Estados Unidos aprovechará este 10 de julio una reunión de emergencia de la junta de supervisión atómica de Naciones Unidas para elevar la presión sobre Irán por violaciones de su acuerdo nuclear, pero los diplomáticos no esperan una acción concreta, mientras las partes involucradas en el pacto evalúan sus próximos pasos.
En las últimas dos semanas, Irán ha incumplido dos límites fundamentales del acuerdo, que en su conjunto tenía como objetivo extender el tiempo que Irán necesitaría para obtener suficiente material fisible para un arma nuclear, si así lo decidiera, a un año desde un estimado previo de aproximadamente 2 a 3 meses.
Irán argumenta que está respondiendo a las sanciones económicas punitivas que Washington le impuso a Teherán desde que se retiró del acuerdo nuclear hace un año. Aunque Washington dice que está abierto a conversaciones sobre un acuerdo de mayor alcance, Irán dice que primero debe estar habilitado para vender tanto petróleo como antes de la retirada de Estados Unidos.
Con las dos partes aparentemente en un punto muerto, Irán dice que continuará incumpliendo los límites del acuerdo uno por uno hasta que reciba los incentivos económicos que el acuerdo prometió. Mientras tanto, Washington está tratando de aislar a Irán para obligarlo a negociar.
