Wilber Garcés Pérez, el migrante venezolano herido el pasado domingo 20 de septiembre en Austin, por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), manifestó que después del suceso no recibió la ayuda médica necesaria y aún mantiene incrustada la bala en su espalda.
Detalles del incidente y falta de asistencia médica
El afectado relató cómo ocurrieron los hechos cuando una camioneta le cerró el paso. Tras la persecución y el disparo, Garcés Pérez fue dado de alta del hospital y trasladado de madrugada a un centro de detención de ICE en Pearsall, ubicado a unas 134 millas de Austin, donde aseguró haber dormido en el piso frío y recibido únicamente una pastilla para el dolor.
Su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, denunció que su cliente sufrió represalias y malos tratos tras participar en una rueda de prensa sobre su caso. Según la defensora legal, fue tratado con brusquedad, perdió sensibilidad en el lado izquierdo del cuerpo y lo esposaron con cadenas para llevarlo a un hospital.
Acciones legales y reclamos de congresistas
El congresista demócrata Joaquín Castro criticó duramente el traslado del herido a una prisión en cuestión de horas y exigió explicaciones a las autoridades. Por su parte, el legislador Greg Casar condenó el uso desproporcionado de fondos y la actuación de ICE en el estado de Texas, señalando que las comunidades no se sienten seguras.
Ante la inminencia de una expulsión, el equipo legal de Garcés Pérez presentó ante una corte federal un recurso de habeas corpus y una solicitud de orden de restricción temporal para frenar la deportación de emergencia, con el objetivo primordial de garantizarle el tratamiento médico que requiere debido a la gravedad de tener el proyectil en su cuerpo.

