Impacto de los ataques
Los drones rusos siguen atacando la ciudad de Jersón, en la región del Dniéper, con un alto número de víctimas civiles. Hasta el 30 de junio, 138 personas han perdido la vida en la zona, 64 de ellas por ataques de drones. La población ha sido forzada a desplazarse, dejando a la ciudad prácticamente vacía. La maternidad del hospital regional, ubicada en un complejo subterráneo, se ha convertido en el único refugio seguro para los partos, mientras la infraestructura civil se ve cada vez más comprometida.
Estadísticas de la ofensiva
En los últimos seis meses, las fuerzas rusas han lanzado más de 151.000 artefactos sobre la región, de los cuales 98.000 fueron drones de ataque. El promedio diario asciende a casi 550 lanzamientos, casi el doble del nivel de 2025. Según datos de la Administración Militar Regional, las defensas ucranianas logran interceptar alrededor del 95 % de estos drones. A pesar de la alta tasa de intercepción, la frecuencia y la potencia de los ataques siguen generando una presión constante sobre la población civil.
Incidentes recientes
En los dos días posteriores a la visita de un medio internacional a Jersón el 29 y 30 de junio, un dron impactó un autobús, matando a dos pasajeros, y otro estalló en un bloque de apartamentos, causando la muerte de una mujer. Además, un hombre falleció en su coche y un médico perdió la vida durante un ataque al hospital. Estos incidentes, que se desarrollaron en el centro de la ciudad, subrayan la vulnerabilidad de la infraestructura pública ante la ofensiva aérea.
Historias de supervivencia
La enfermera Liuvob Martynenko, de 65 años, resultó herida el 1 de junio cuando un dron impactó la ambulancia en la que se desplazaba. La ambulancia se detuvo a tiempo, pero la explosión dejó marcas de metralla en su brazo izquierdo. A pesar de la lesión, volvió a la maternidad subterránea para continuar su labor, demostrando la resiliencia del personal sanitario frente a los constantes ataques.
