El terremoto del 24 de junio golpeó la zona de La Guaira, derribando el hotel Santuario La Llanada donde se alojaban los venezolanos deportados desde Estados Unidos para completar trámites de identidad. Con la infraestructura destruida, los cuerpos de los fallecidos se trasladaron a un depósito provisional en Los Silos, el puerto de la ciudad, donde el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) los agrupó sin un sistema de identificación fiable.

Impacto de la catástrofe sísmica en la morgue

El colapso de las instalaciones forenses saturó los servicios locales. El hospital José María Vargas rechazó los cargamentos de cuerpos en camiones cavas, y las familias se vieron obligadas a buscar los restos entre filas de cuerpos expuestos al aire libre. La falta de organización generó que algunos familiares fueran a llevar un cadáver que no era el suyo, como relató la esposa de Eduardo Osal Mujica, Daniely Hurtado.

Reconocimiento mediante redes sociales

Con la ausencia de un protocolo de reconocimiento visual, los familiares recurrieron a plataformas de mensajería. A través de un grupo de WhatsApp, Yesenia Méndez identificó a su hermano Kevi Méndez Ángulo mediante una fotografía de una extremidad con un tatuaje familiar. La publicación la publicación documentó el hallazgo.

Ciudadanos de Aragua y Lara emplearon vías marítimas y terrestres propias para intentar rescatar los restos antes de que se perdieran en las fosas comunes del litoral.