Un ataque coordinado con drones contra cinco estaciones eléctricas provocó apagones masivos en Sudán, tras un operativo atribuido a las Fuerzas de Apoyo Rápido, el grupo paramilitar que enfrenta al ejército desde abril de 2023.
Las estaciones golpeadas quedaron en zonas bajo control militar
La acción afectó instalaciones en los estados orientales de Al Jazira, Gedaref y Nilo Blanco, territorios controlados por el ejército en la guerra que estalló entre antiguos aliados y que ha degradado de forma sostenida la red de servicios básicos.
En los tres estados, los cortes dejaron a familias y comercios con serias dificultades para conservar medicamentos y alimentos. Babiker Yussef, residente del estado de Gedaref, dijo que su hijo es diabético y necesita mantener la insulina en frío.
“No tenemos ni idea de cuándo volverá la electricidad”, explicó por teléfono, al advertir que teme no poder conseguir nueva medicación si la actual se estropea.
La falta de luz agrava la crisis humanitaria
Ibrahim Mohammed, comerciante de la misma región, contó que ya sufría apagones antes del ataque. Según dijo, ahora corre el riesgo de perder pollo almacenado en su refrigerador o de venderlo a pérdida para evitar que se dañe.
Naciones Unidas ha advertido repetidamente que los ataques contra centrales eléctricas ponen en riesgo la salud y los servicios de millones de personas en un país que ya enfrenta una de las peores crisis de hambre del mundo.
Solo en las tres primeras semanas de octubre, los ataques con drones mataron a más de 300 personas e hirieron a cientos más, según un recuento de la ONU. El conflicto también ha dejado más de 200.000 muertos y a casi 20 millones de personas en riesgo de hambruna extrema, de acuerdo con estimaciones de organizaciones humanitarias.
Además, la mayoría de los hospitales ha tenido que cerrar, al menos ocho millones de niños están fuera de la escuela y amplias zonas del país no tienen acceso a servicios básicos.




