Un mes después de los terremotos del 24 de junio, la ayuda sigue siendo insuficiente y la FICR prioriza agua potable, salud y apoyo psicosocial.
Las necesidades humanitarias siguen siendo muy grandes un mes después de los terremotos que sacudieron el país el 24 de junio y dejaron más de 5.300 muertos, informó este jueves 23 de julio la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
La ayuda inmediata sigue siendo insuficiente
La organización advirtió que el desastre “está lejos de haber terminado” y que todavía hace falta seguir distribuyendo artículos esenciales, proteger a las personas y resguardar la salud pública como prioridades a medio plazo.
También señaló que, más adelante, será necesario garantizar la recuperación de los medios de vida de las familias afectadas.
De los 50 millones de francos suizos, equivalentes a 53 millones de euros, que solicitó para financiar su respuesta al terremoto, solo ha recibido hasta ahora una cuarta parte.
Agua potable, salud mental y atención primaria
Según la federación, uno de los ámbitos esenciales para la asistencia humanitaria a corto y medio plazo es el acceso a agua potable segura, en un momento en el que muchas familias todavía dependen del agua embotellada para beber, lavarse y cocinar.
La atención a la salud mental es otro pilar, ya que muchos supervivientes viven con ansiedad, miedo, tristeza e insomnio mientras afrontan la pérdida de seres queridos, empleos y medios de subsistencia.
El tercer punto clave para la asistencia es la atención primaria de salud, dado que en algunas zonas hay riesgo de brotes epidémicos y miles de personas con enfermedades crónicas aún no han recuperado plenamente la continuidad de sus tratamientos.
Cruz Roja respondió a los terremotos con la instalación de un hospital de campaña, el apoyo al rescate de supervivientes y a familias que habían perdido el contacto con seres queridos, y la distribución de ayuda humanitaria.
También instaló una clínica de emergencia en La Guaira, gestionada por Cruz Roja Española, que funcionará durante cuatro meses y ya está proporcionando servicios sanitarios y de apoyo psicosocial para cerca de 30.000 personas.