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China se beneficia del conflicto entre EE.UU. e Irán según análisis de Lombard Odier

El informe de Lombard Odier destaca que China mostró mayor flexibilidad energética y obtuvo ventajas geopolíticas tras la tensión entre Washington y Teherán, mientras que EE.UU. e Israel enfrentan…

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Resiliencia energética

Según el análisis del holding financiero suizo Lombard Odier, elaborado por el macroestratega Filippo Pallotti, China respondió a la escalada militar entre Estados Unidos e Irán reduciendo significativamente sus importaciones de crudo y la actividad de sus refinerías, sin tener que recurrir de forma masiva a sus reservas estratégicas de petróleo. Esta actitud mostró un margen de flexibilidad a corto plazo superior al de otras economías netamente dependientes de las importaciones energéticas.

Cambios en el consumo interno

El informe también señala que, durante el período de incertidumbre, los consumidores chinos incrementaron el uso del transporte público y de vehículos eléctricos, lo que contribuyó a amortiguar el efecto del encarecimiento de la energía. Estas conductas ayudaron a limitar el impacto económico de la volatilidad en los mercados petroleros.

Ventaja geopolítica para Pekín

Más allá del aspecto energético, Lombard Odier considera que China obtiene beneficios desde una perspectiva geopolítica. La percepción internacional de que la intervención estadounidense concluyó en un compromiso negociado más que en una victoria clara favorece la posición de Pekín en el escenario global. Además, el conflicto reforzó una narrativa que China promueve en foros internacionales: que los compromisos de seguridad asumidos por Estados Unidos implican elevados costos económicos, generan presiones inflacionarias y resultan cada vez más difíciles de sostener políticamente.

Futuro dependiente de las negociaciones

El análisis advierte que las consecuencias definitivas del conflicto todavía dependerán de la evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán. Un acuerdo que obligue a Irán a exportar, destruir o diluir de manera verificable sus reservas de uranio altamente enriquecido, además de aceptar inspecciones nucleares y mecanismos de control, podría transformar el resultado en un éxito estratégico para Estados Unidos, aunque con costos elevados. Sin embargo, incluso ese escenario quedaría por debajo de los objetivos iniciales de Washington.

Limitaciones para Estados Unidos e Israel

Lombard Odier sostiene que cualquier acuerdo centrado exclusivamente en el programa nuclear dejaría fuera cuestiones clave para Washington y Tel Aviv, como la influencia regional de Irán, sus aliados en Medio Oriente y su capacidad de desarrollo de misiles balísticos. Un eventual pacto que permita a Teherán recuperar plenamente sus ingresos petroleros mientras mantiene una capacidad nuclear cercana al umbral de fabricación de armas sería significativamente menos favorable para los intereses occidentales. En el caso de Israel, una solución negociada podría incluir el cese de operaciones militares en distintos frentes, incluido el Líbano, lo que generaría tensiones políticas dentro del país.

Un balance que favorece a China

En este contexto, el holding financiero concluye que China es uno de los actores que sale relativamente fortalecido de la crisis. La combinación de resiliencia energética, adaptación interna y beneficios geopolíticos le permitió atravesar el conflicto con costos limitados, mientras que Estados Unidos e Israel aún enfrentan incertidumbres sobre los términos y el alcance de un eventual acuerdo definitivo con Irán.

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