Economía

El costo de financiamiento para pymes argentinas cayó a 25,33% en mayo

En mayo, el índice de financiamiento pyme registró su tercer descenso mensual, situándose en 25,33% nominal anual y una tasa real negativa de -2,33%.

Street view of Plaza de Mayo with iconic buildings and jacaranda trees in Buenos Aires, Argentina.

El Índice de Financiamiento PyME (IFP), elaborado por el broker Veta Capital, mostró en mayo una reducción del costo del financiamiento no bancario para las pequeñas y medianas empresas argentinas. El indicador alcanzó un 25,33% nominal anual, lo que representa una caída de 2,84 puntos porcentuales respecto al mes de abril y de 14,82 puntos frente al mismo período del año anterior. Esta cifra marca el tercer descenso mensual consecutivo, continuando la tendencia a la baja observada desde el pico de 59,06% registrado en octubre de 2025, momento de máxima incertidumbre por las elecciones legislativas.

Contexto y evolución del indicador

El IFP mide exclusivamente las operaciones realizadas en el mercado de capitales, excluyendo los créditos bancarios. Su universo incluye cheques de pago diferido y Echeqs, pagarés bursátiles y facturas de crédito electrónicas (FCE), todos instrumentos de corto plazo utilizados principalmente para cubrir necesidades de capital de trabajo. La metodología pondera la tasa nominal anual vencida por el monto operado de cada operación, de modo que refleje el costo efectivo al que accedió el grueso del volumen y no un promedio teórico.

Además del valor nominal, el índice calcula la tasa real restando la inflación anualizada. En mayo, con una inflación estimada del 28,3%, la tasa real resultó negativa en -2,33%, indicando que, lo que sugiere que, después de ajustar por la pérdida de poder adquisitivo, el costo efectivo del crédito fue inferior a la variación de precios.

Impacto de las garantías y composición del financiamiento

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la brecha entre las operaciones avaladas por una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) y aquellas sin garantía. El llamado Premium Bruto del Aval, que mide la diferencia de tasa entre un cheque no garantizado y uno avalado por una SGR a plazos similares, se ubicó en 11,79 puntos porcentuales en mayo. Mientras el segmento avalado se financió a una tasa promedio de 22,72%, el no garantizado pagó 31,41%. Incluso descontando los costos propios de la operatoria avalada (aproximadamente 4 puntos de comisión de la SGR y 1 punto de derecho de cotización), el ahorro neto para la pyme ronda los 6,79 puntos. Además, las operaciones avaladas presentan plazos más extensos, promediando 74 días frente a los 65 días del segmento sin garantía.

En cuanto al volumen y los plazos, en mayo las pymes operaron ARS$587.263 millones en 29.692 operaciones, lo que implica un retroceso del 2,2% respecto al mes anterior. El plazo promedio ponderado se redujo a 66 días, con una mayor participación del tramo de 0 a 30 días, lo que se asocia a una preferencia por liquidez de corto plazo. El segmento avalado concentró el 52,9% del total, seguido por el no garantizado (31,7%), las facturas de crédito electrónicas (9,8%) y el garantizado MAV (5,6%).

Sobre Veta Capital y la metodología del IFP

El IFP fue presentado por Veta Capital, un agente de liquidación y compensación (ALyC) que se define como enfocado en la economía real y que cuenta entre sus socios al exministro de Producción de Mauricio Macri, Francisco Cabrera. El índice se elabora a partir de la operatoria del Mercado Argentino de Valores (MAV) y se publicará mensualmente. Según la firma, detrás del lanzamiento hay la convicción de que el crédito privado, actualmente minúsculo en comparación regional, tiene margen para crecer a medida que ceda la inflación. Felipe Venancio, socio y gerente general de Veta Capital, sostuvo que la estabilidad es una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo del crédito, y que dependerá de que los actores del sector se arremanguen para aprovechar ese contexto.

La metodología publicada junto con el informe acota el universo de operaciones pyme medidas a aquellas marcadas como tales por el MAV o avaladas por una SGR. Cada operación se convierte de TNA descuento a TNA vencida usando su propio plazo antes de promediarse, y el resultado se pondera por monto operado. El índice separa cuatro segmentos —avalado (cheques y pagarés con SGR), no garantizado (cheques y pagarés directos), garantizado MAV y facturas de crédito electrónicas—, excluye instrumentos en moneda extranjera y operaciones a tasa variable, y depura la muestra descartando tasas que se aparten más de tres desvios estándar dentro de cada segmento, así como segmentos con menos de 30 operaciones o menos del 1% del volumen mensual.

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