A cuatro meses y medio del estallido social en Chile, las multitudinarias protestas disminuyeron en enero y febrero.
Restos de barricadas, algunas aún humeantes y semáforos dañados dificultaron este martes 3 de marzo el traslado de los habitantes de Santiago de Chile a sus trabajos en el inicio del mes calificado como complejo por las autoridades por múltiples llamados a protestas.
En barriadas de la periferia grupos de encapuchados y manifestantes a rostro descubierto levantaron barricadas encendidas en arterias de la periferia de la capital chilena y en importantes avenidas que se iniciaron al anochecer del lunes y prosiguieron hasta la madrugada del martes.
En algunos puntos de la ciudad se produjeron saqueos y apedreos a autobuses del trasporte público, y en la simbólica Plaza Italia, lugar predilecto de las protestas en esta ciudad. Un carro policial atropelló a un manifestante luego que “objetos contundentes y bombas incendiarias” fueron lanzadas al parabrisas del vehículo, dijo la policía.
“Los restos de barricadas nos afectan mucho porque nos obligan a hacer desvíos y alteran los tiempos de viaje” de los santiaguinos, dijo el martes la ministra de Transporte, Gloria Hutt.




