Claves
- —200,000 bidones radiactivos en el fondo del Atlántico
- —3,350 bidones catalogados en la última expedición
- —4,000–5,000 metros de profundidad
Un vertedero subacuático en el Atlántico
El proyecto Nodssum, en su tercera expedición, ha confirmado que el vertedero de residuos radiactivos, depositado a más de 4,000 metros de profundidad, se encuentra en un estado de deterioro avanzado que amenaza la vida abisal y la seguridad humana.
El vertedero abarca una zona de 10,000 km² y contiene alrededor de 200,000 bidones, con una densidad de 20 bidones por km².
Investigaciones recientes y hallazgos alarmantes

Las misiones científicas francesas, con el submarino tripulado Nautile, localizaron 3,350 barriles y documentaron fugas de alquitrán y cemento, además de la presencia de radionucleidos por encima de las estimaciones previas.
El Consejo de Seguridad Nuclear señala que las aguas costeras gallegas y cantábricas presentan niveles de radiactividad por debajo de los límites legales, aunque los radionucleidos superan las estimaciones previas.
Se han tomado 345 muestras de sedimento y 5,000 litros de agua, junto con ejemplares de fauna abisal, para analizar la bioacumulación y la posible contaminación de la cadena trófica.
El vertedero se encuentra desprovisto de la seguridad necesaria.
El vertedero se originó en 1946, cuando barcos europeos comenzaron a depositar residuos radiactivos en el fondo del Atlántico. La práctica continuó hasta principios de los años 90, cuando la moratoria de vertidos fue declarada por la Comisión Europea.
El BNG ha instado a la Comisión Europea a inspeccionar los residuos.
Tomás Vázquez ha publicado imágenes del vertedero.
