Durante años, los habitantes de la aldea de Pamarawan, en la ciudad de Malolos, Filipinas, convivieron con calles anegadas por las marejadas que traían los vientos estacionales del suroeste a las zonas pesqueras.

El problema se agravaba con los tifones. Roldan Dayao, secretario de Pamarawan, dijo que «las olas pasaban casi un metro por encima del rompeolas, impactando directamente en las casas que estaban junto al dique», en este pueblo pesquero ubicado en una zona baja de la bahía norte de Manila.

Defensa costera con materiales locales

La situación cambió tras la ejecución de un proyecto de defensa costera y control de inundaciones basado en la naturaleza. Los pobladores usaron postes de bambú, conchas de ostras y cáscaras de coco para proteger a Pamarawan de las marejadas ciclónicas.

Bambú y cáscaras de coco frenan inundaciones en Filipinas

Las estructuras de bambú entrelazadas e interconectadas cubren ahora 14 hectáreas frente a la costa. Funcionan como rompeolas junto con conchas de ostras desechadas colocadas dentro de redes de cáscara de coco.

Además de frenar el agua, estas estructuras atrapan el lodo y la arena que flotan en el mar. Con el tiempo, se espera que el sedimento acumulado eleve el lecho marino hasta un nivel que permita plantar manglares. La ejecución del proyecto comenzó en 2024 y se prevé que concluya este año.

Dayao afirmó que los residentes ya sienten el cambio y aseguró que «hace casi dos años que no sufrimos inundaciones» gracias a esta solución. En Mongabay se reportó que el plan costó menos que las soluciones de ingeniería convencionales y que un funcionario nacional planteó replicarlo en otras áreas propensas a inundaciones.

En Malolos y otras zonas costeras bajas del norte de la bahía de Manila, el aumento del nivel del mar ligado al cambio climático y el hundimiento del terreno por la extracción excesiva de agua subterránea han agravado las inundaciones crónicas.

Durante décadas, Filipinas ha invertido miles de millones de pesos en infraestructura gris, con proyectos afectados por mala construcción, diseños inadecuados y corrupción.