Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo de Roma marcado por la ausencia del Papa y la guerra de Ucrania
Este Viernes Santo, el Coliseo de Roma acogió el Vía Crucis que celebran los católicos de todo el mundo. A pesar de que el Papa Francisco no estuvo presente debido a una recuperación de bronquitis, el evento fue un acto de fe impresionante para todos los presentes. El Vía Crucis de este año estuvo dedicado a los conflictos en todo el mundo, con especial atención a la guerra en Ucrania.
El Papa Francisco deseaba que los fieles se centrasen en la narración de la vida de Jesús y los eventos que habían llevado a su crucifixión. En la más pura tradición del Vía Crucis, los testimonios de muchas víctimas de la violencia y la guerra fueron leídos en cada estación del recorrido mientras se pasaba la cruz de una región a otra. Desde la migración forzada en África a la guerra en Ucrania y la violencia en América Latina, las historias conmocionaron a los presentes.
Algo curioso que cabe destacar es que esta ha sido la primera vez que Francisco no participa en persona en el rito del Vía Crucis. El Papa Juan Pablo II también se ausentó en 2005 debido a su delicado estado de salud, poco antes de fallecer.
La meditación de la décima parada fue una carta escrita por un joven ucraniano y un ruso. El ucraniano relató su huida de Mariúpol con su familia para terminar viviendo con su abuela en Italia. Lamentablemente, tuvieron que volver poco después porque su padre fue reclutado por el Ejército. El ruso, por su parte, habló con sentimiento de culpa y recuerda cuando recibió la carta que informaba a su familia sobre la muerte de su hermano.
