Atacar a un policía en el estado de Luisiana será considerado un «crimen de odio», según una reforma legislativa inédita en Estados Unidos que este viernes recibió críticas de distintas asociaciones de defensa de minorías.
El gobernador de este estado ubicado en el sur de Estados Unidos, John Bel Edwards, ratificó el jueves esta propuesta de ley, que incluye también a los bomberos y socorristas, porque según justificó son «verdaderos héroes» y «merecen todas las protecciones que podemos ofrecerles».
En Estados Unidos, un crimen de odio tiene lugar cuando una persona ataca a otra por su raza, religión, nacionalidad, orientación sexual o discapacidad.
Considerada una infracción con agravante, el crimen de odio es condenado automáticamente con sentencias más duras: multas, trabajo forzado, o años de reclusión suplementarios.
