La policía española anunció este sábado haber desarticulado una red de traficantes de personas que hizo entrar de forma clandestina en el país a 500 migrantes africanos en 2016, antes de enviarlos a Francia, Alemania y Suiza.
Seis miembros de la red fueron detenidos en Madrid, y cuatro de ellos ingresaron en prisión, informó la policía en un comunicado, sin dar más detalles sobre su nacionalidad o su edad.
Después de pagar 3.000 euros (unos 3.300 dólares) por persona, los migrantes, «de origen subsahariano», eran introducidos en España «a bordo de embarcaciones de tipo ‘patera'», procedentes de las costas marroquíes, según la policía. Llegaban a la isla de Gran Canaria, o cerca de Granada o Cádiz (sur).
Después de ser rescatados por las oenegés locales, los migrantes se ponían en contacto con miembros de la organización residentes en Madrid, «cuyos teléfonos les habían sido facilitados en el momento de abonar el viaje», precisó el comunicado. Una vez en la capital española, los dividían en grupos de 30 o 40 en función de su destino final.
