En los alrededores de la OPP 25 del sector Tanaguarenas, en la parroquia Caraballeda, estado La Guaira, la comunidad ha transformado un espacio de tránsito cotidiano en un santuario de fe y memoria. El lugar ha sido destinado para rendir homenaje a las víctimas de los dos terremotos que sacudieron la zona el pasado 24 de junio.
Un símbolo de duelo y fe colectiva
El altar improvisado cuenta con una cruz de madera rodeada de flores frescas y diversas representaciones religiosas. Como símbolo del duelo que atraviesa la comunidad, los vecinos han colocado listones blancos en el centro del espacio.
Durante las noches, los pobladores se congregan en el sitio para encender velas en busca de paz, mientras realizan oraciones colectivas para honrar la memoria de sus seres queridos en un ambiente de respeto y silencio.
Memoria tras la tragedia
La iniciativa surge como una respuesta al dolor compartido tras el doble sismo registrado a finales de junio. La construcción de este punto de veneración permite a las familias de Tanaguarenas mantener vivo el recuerdo de quienes perdieron la vida en el evento sísmico.
