En Chiapa de Corzo, Chiapas, Liliana Pérez sostiene que elementos de la Defensa, del Grupo de Operaciones Especiales y de la Fiscalía General de Chiapas se llevaron a sus dos hijos, Emmanuel Nanga Pérez y Mario Valentín, durante un operativo en su vivienda, de donde también salió su esposo, a quien luego liberaron fuera del domicilio.

La irrupción y la búsqueda sin respuestas

La familia ubica el hecho en la colonia Salvador Urbina, a unos 30 kilómetros al oriente de Tuxtla Gutiérrez. Según su testimonio, todo ocurrió a las 4:00 de la madrugada del 28 de febrero de 2024.

Liliana dijo que su esposo siguió las camionetas en las que se llevaron a los jóvenes, pero perdió la ubicación de los vehículos en un rancho cercano al aeropuerto Ángel Albino Corzo. También señaló que pidió ayuda al 911 y que, pese a la cercanía de retenes y bases de la Guardia Nacional, Sedena y la guardia estatal, nadie les informó a dónde fueron llevados.

Emmanuel tenía 20 años y era militar activo en el batallón del campo uno en Ciudad de México. Mario Valentín tenía 16 años y cursaba el segundo semestre en el colegio de bachilleres.

La madre afirmó que, con el paso del tiempo, la investigación no ha avanzado y que la propia Sedena lo catalogó como desertor tras no presentarse durante tres días. También dijo que en mayo de 2024 se inició un juicio contra su hijo por no presentarse a sus labores.

El reclamo de las madres buscadoras

María Edith Domínguez, integrante de la colectiva Madres Buscadoras de Chiapas, relató otro caso: el de su hijo Manuel Hernández Domínguez, conductor de tráiler hallado muerto el 18 de octubre de 2025, 136 días después de su desaparición ocurrida la madrugada del 3 de junio de ese año, cuando iba en un vehículo de transporte por aplicación rumbo al trabajo en Ocozocoautla de Espinosa.

Domínguez aseguró que las familias terminan aportando información a las fiscalías, ubicando testigos, rutas, lugares, vehículos y cámaras de videovigilancia. También afirmó que en algunas búsquedas se topan con ranchos que no pueden entrar porque, según les dicen, están judicializados o son zonas donde hay presencia del crimen organizado.

La integrante del colectivo sostuvo que en Chiapas hay municipios y zonas marcadas por desapariciones, entre ellas La Concordia, Pujiltic, en Venustiano Carranza, la colonia 20 de Noviembre en Chiapa de Corzo y la ruta hacia el aeropuerto Ángel Albino Corzo.

De acuerdo con colectivos y familias buscadoras, la crisis de violencia e impunidad mantiene desaparecidas entre 2 mil y 3 mil personas en el estado de Chiapas. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta más de 132 mil personas desaparecidas y no localizadas en México, mientras que en agosto pasado Tapachula registraba 273 casos, Tuxtla Gutiérrez 251, Frontera Comalapa 126 y Comitán de Domínguez 107.

Las buscadoras dicen que siguen trabajando pese al miedo. “Tenemos miedo, pero también está la necesidad de buscar aquellos que todavía no regresan a casa”, afirmó Domínguez. “Hemos perdido el miedo para seguir buscando a nuestros familiares”.