La Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos aprobó el 2 de octubre una modificación de las reglas de cotización que permite listar fondos de Volatility Shares vinculados a Bitcoin y Ether con exposición apalancada de tres veces al movimiento diario, aunque esos productos todavía no han comenzado a negociarse.

La autorización no equivale a una venta inmediata. Según el análisis citado por The Motley Fool, aún falta un trámite de registro separado ante la SEC y, al 21 de octubre, ese paso no tenía fecha programada.

La aprobación existe, pero el mercado aún no los ve

Los fondos propuestos buscan ofrecer una exposición equivalente a tres veces el movimiento diario del precio de Bitcoin o Ether. Ese detalle es clave: el multiplicador se aplica jornada por jornada, no sobre el rendimiento acumulado de semanas o meses.

Ambos productos usarían contratos de futuros, es decir, acuerdos para comprar o vender un activo en una fecha posterior. Esa estructura permite ajustar la exposición cada día, pero también introduce una diferencia sustancial frente a la simple tenencia de la criptomoneda al contado.

El punto de partida, por tanto, es doble: la SEC ya dio luz verde a la cotización, pero el inicio efectivo depende de un trámite adicional que seguía pendiente cuando se hizo el cálculo citado en el texto de referencia.

El reinicio diario puede castigar al inversionista

El problema principal no es solo la volatilidad de Bitcoin o Ether, sino la forma en que estos fondos recalculan su exposición. Si una criptomoneda sube 10% en una jornada, un vehículo 3x podría avanzar cerca de 30% ese día; pero si después cae 9,1%, el activo de contado volvería aproximadamente a su punto inicial, mientras el fondo ya habría perdido parte importante de su valor.

El ejemplo expuesto por Alex Carchidi muestra que una subida seguida de una caída no deja el mismo resultado en un ETF apalancado que en la moneda subyacente. En ese escenario, el fondo podría terminar con una pérdida cercana a 5,5%, aunque el activo base casi no cambie en el balance total.

La razón está en el reinicio diario: el fondo multiplica la variación de cada sesión y reajusta su exposición al cierre, en lugar de sostener una apuesta fija durante todo el período. Esa mecánica puede erosionar el valor cuando el mercado oscila repetidamente entre avances y retrocesos.

Comisiones y un antecedente de 2x refuerzan las dudas

El artículo también compara estos fondos con otro ETF 2x de Bitcoin de la misma firma. En los 12 meses cerrados el 21 de octubre, ese producto perdió 61,9%, mientras Bitcoin cayó 25,1% en el mismo lapso.

El prospecto citado en el texto fija una comisión de gestión anual de 1,85% para el fondo de Bitcoin. Además, estima que los fondos de Bitcoin y Ether necesitarían rendir 1,98% y 2,78% al año, respectivamente, solo para alcanzar el punto de equilibrio.

Con esos datos, la advertencia es clara: el costo de mantener estos instrumentos no termina en la volatilidad. También pesa el gasto operativo y el efecto acumulado del apalancamiento diario, dos factores que complican su uso como inversión de largo plazo.

Un instrumento pensado para operar, no para guardar

El análisis sostiene que estos ETF no están diseñados como una vía simple para comprar y mantener durante años. Su lógica responde más a estrategias complejas, con mayor tolerancia al riesgo y horizonte corto, que a una exposición pasiva a Bitcoin o Ether.

La diferencia con un ETF al contado es decisiva: el fondo apalancado intenta multiplicar la variación diaria mediante futuros y reajustes, mientras que el vehículo al contado busca seguir el precio del activo. En ambos casos existe riesgo, pero el segundo evita la amplificación cotidiana que puede deteriorar el resultado final.

Por ahora, los ETF 3x de Volatility Shares siguen a la espera del paso que permita su negociación efectiva. La aprobación de la SEC abre la puerta, pero no resuelve la pregunta esencial para cualquier inversor: si entiende, y puede asumir, el costo real de mantener un producto apalancado en un mercado tan volátil.