El equipo judicial que lleva adelante el proceso penal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en Estados Unidos sufrió una baja significativa este mes. Jason A. Richman, fiscal asistente de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, presentó una solicitud formal ante el juez federal Alvin K. Hellerstein para apartarse oficialmente del expediente, debido a que su salida definitiva de la Fiscalía Federal está programada para finales de septiembre de 2026.
Esta salida ocurre cuando falta menos de un año para que comience el juicio oral, fijado inicialmente para el 1 de junio de 2027. La causa judicial involucra graves señalamientos por narcoterrorismo y tráfico de cocaína, convirtiéndose en uno de los procesos de mayor envergadura jurídica contra figuras del poder político latinoamericano en suelo norteamericano.
Un panorama procesal bajo tensión
El momento de la dimisión añade interrogantes sobre el desarrollo del proceso, especialmente cuando la defensa de los acusados ha puesto en duda la validez legal de las actuaciones y ha reclamado por restricciones financieras derivadas de la revocación de licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para costear la representación jurídica.
Hasta el momento, las autoridades judiciales no han anunciado quién asumirá la titularidad de la fiscalía ni se ha confirmado si esta modificación en el equipo investigador afectará el cronograma establecido por el tribunal de Nueva York para las audiencias previas al debate oral.



