María Corina Machado logró comunicarse con presos políticos del Internado Judicial El Rodeo I, en Miranda, aunque el contacto con los familiares que aguardaban en un campamento a las afueras del penal quedó limitado por la presión de los medios. Desde un montículo que da hacia la cárcel, la dirigente opositora les habló con un megáfono: «Estoy aquí con ustedes, no están solos. Libertad para todos los presos políticos. Justicia para las víctimas. Reparación para los familiares. Memoria para que nunca vuelva a ocurrir. Garantías para la justicia y la libertad. Con Dios de la mano, hasta el final. Venezuela será libre para siempre».
La respuesta se escuchó desde el penal con gritos de «libertad» y «justicia». Machado caminó junto a los familiares desde la entrada de la cárcel hasta el punto que ellos llaman «la montaña de la libertad», después de leer uno por uno los nombres de centenares de detenidos y el tiempo que, según dijo, llevan tras las rejas. «Hay muchos (presos) que están desaparecidos. Son miles perseguidos. Miles torturados. Veintitrés presos políticos han fallecido en cautiverio del régimen desde el año 2015. Solo estos nombres son 1.756 años de prisión», expresó.

Familiares reclaman liberaciones, salud y visitas
De acuerdo con la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, en Venezuela hay al menos 406 presos políticos, 40 de ellos con patologías graves que requieren atención médica inmediata. En El Rodeo I habría al menos 90 hombres presos por razones políticas, bajo custodia del Servicio Especial de Seguridad y Custodia Militar, vinculado a la Dgcim. La Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela ha documentado que permanecen en celdas de cuatro metros cuadrados, con limitaciones para caminar o hacer actividades físicas, acceso insuficiente a alimentos, agua y saneamiento, restricciones arbitrarias de visitas y prohibición de llamadas telefónicas.

Varios familiares reclamaron además que los medios les impidieron ver o hablar con Machado. Otros habitantes de zonas cercanas se acercaron al perímetro del penal para observarla unos minutos. «Yo me enteré que venía por un joven de la comunidad, pero qué bueno que visite a los presos», dijo una mujer que pidió reservar su identidad.
Massiel Cordones, madre del teniente José Ángel Barreno, afirmó que la visita representa «esperanza» para los presos en distintas cárceles del país. Ruth Molero, madre de Arialdo Camargo, también agradeció la presencia de Machado en el lugar y sostuvo que los detenidos respondieron con emoción a sus palabras.

Los familiares que mantienen el campamento frente a El Rodeo I desde hace 302 días reclamaron que las liberaciones anunciadas por el oficialismo no se han cumplido, que los tribunales siguen paralizados en algunos casos y que persiste la negativa a garantizar atención médica. Fabiola Velasco, hija del juez Pedro Velasco, denunció además que el tribunal que lleva su causa la mantiene paralizada y no responde a las solicitudes de atención para las juezas Maurelys Vílchez y Maryorie Plazas, bajo arresto domiciliario. También aseguró que su padre sufre un quiste en un riñón, necesita evaluación de un especialista y ha sido víctima de torturas.
Gilmar Rosa Quinchía denunció la situación de su hijo, Luis Eduardo Quinchía Daza, y de otros siete colombianos y un peruano detenidos en El Rodeo I por razones políticas. Dijo que solo han recibido una visita consular y que les informaron de otra prevista para el 10 de noviembre. «Mi hijo está acusado de terrorismo, pero son cargos que les imponen porque él es un muchacho campesino, de vereda. Es inocente», afirmó.




