María Lourdes Afiuni Mora enfrenta gastos médicos elevados por sus problemas de salud y todavía no recibe una indemnización por los atropellos que denunció durante su detención, prolongada incluso después de haber cumplido su condena inicial.
Su hermano, Nelson Afiuni, describió en redes sociales la presión económica que vive la familia para cubrir la atención de la jueza, pese al respaldo de su seguro. «Momentos duros estamos viviendo la familia Afiuni, aunque Mercantil Seguros se ha portado excelente con la jueza, siempre hay muchos gastos adicionales que ponen en aprietos a la familia», escribió en una publicación en X.
También cuestionó que no haya una reparación por los daños sufridos por su hermana. «No hay indemnización posible por el sufrimiento de mi hermana, no lo hay», afirmó.
Traslado médico y evolución
A principios de agosto, la representante legal de la familia, Thelma Fernández, informó que Afiuni había sido llevada a un centro asistencial tras presentar mareos, vómitos e hipertensión. Permaneció bajo observación hasta estabilizar su condición.
Los estudios practicados detectaron tres lesiones tumorales en distintas partes de su cuerpo, que requerían atención inmediata para evitar consecuencias irreparables.
En ese momento, Afiuni seguía sujeta a medidas cautelares que le impedían salir de su domicilio o abandonar el país. Un día después, recibió la libertad plena y el cierre definitivo de su caso.
A finales de septiembre, su hermano informó que mostraba cierta mejoría y se preparaba para dirigirse a los venezolanos.
Afiuni fue detenida en diciembre de 2009 por orden de Hugo Chávez, quien anunció su encarcelamiento durante una transmisión conjunta de radio y televisión. Desde entonces, denunció humillaciones, torturas y otras violaciones de derechos humanos durante su reclusión.
Activistas y organismos internacionales han cuestionado las irregularidades de su proceso judicial y las condiciones de su detención. Pese al cierre definitivo de su caso y al levantamiento de las medidas cautelares, sigue a la espera de una reparación por los daños sufridos.





