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Fútbol y alcohol, la combinación que atemoriza a los franceses durante la Eurocopa

A horas del riesgoso partido Rusia-Eslovaquia del miércoles en Lille, los hinchas de ambas selecciones eran numerosos, pero también muchos británicos que se instalaron en las terrazas de los bares del centro de la ciudad en busca de una cerveza, despertando el temor de nuevos enfrentamientos entre aficionados.

«He servido las primeras cervezas a las 8 de la mañana», reconoce Guillaume, barman en Khédive. La cuenta «es simple, ¡hice dos cafés desde la mañana!», resume.

En otros lugares, algunos establecimientos se niegan a servir alcohol antes de la hora del almuerzo, «para limitar los riesgos». «Esperamos que no sea tan movido», confía Stéphanie, mesera en un bar del barrio de la estación de trenes de Lille-Flandres. «La policía está cerca, va todo bien», tranquiliza.

Efectivamente, las fuerzas de seguridad se han desplegado en número impresionante para controlar cualquier desborde.

La víspera, hubo enfrentamientos en este establecimiento entre hinchas rusos e ingleses -los Pross juegan el jueves ante Gales en la cercana Lens- que no dejaron heridos. Cuatro personas fueron detenidas.

«Los que hacen eso son unos idiotas. Nos da vergüenza por nuestro país», dice Rinat, de 42 años, llegado de San Petersburgo. Vino con su hija de 12 años y su sobrina de 16, para asistir al partido en el estadio, pero confiesa que teme por desbordes. «Lo peor sería que nos hagamos descalificar por esos imbéciles», dispara.

En la estación Lille-Europe, donde llegan trenes de Bélgica y Reino Unido, muchos hinchas llegaron esta mañana de miércoles. Al descender de las formaciones, algunos se declaraban «inquietos» y buscaban saber si hubo ya choques entre hinchas rusos e ingleses.

En Marsella, violentos disturbios dejaron 35 heridos el sábado pasado, al margen del Inglaterra-Rusia (1-1), por lo que la tensión en el ambiente es que se produzcan venganzas.

«Sé que no habrá problemas entre hinchas rusos y galeses. En cambio, estoy un poco preocupado por los rusos en sí», explica Shaun, uno de los 40.000 a 50.000 fanáticos británicos que se esperan en la región según estimaciones de la prefectura Nord-Pas-de-Calais.

Alrededor de 15.000 hinchas rusos y 7.000 eslovacos llegarían a la región, calcula la prefectura del Norte.   «¡Amamos beber!»  En la vereda delante del bar Palacio de la Cerveza, los vasos de plásticos dejados la víspera decoran el piso. «Ya estuvo movido ayer (martes) por la noche», dice uno de los directores del establecimiento, Emmanuel Régnier.

Los días de partidos, el bar cierra un poco antes, para evitar la afluencia de los hinchas que vienen de la ‘fan zone’ y del estadio.

«Hoy, no vamos a sentar gente en la terraza durante el día», explica Régnier, cuyo local debería cerrar sus puertas a medianoche, a pedido de la prefectura. También se ha implementado la prohibición de venta de alcohol para llevar.

«El alcohol… podemos (divertirnos) sin él, aunque preferimos con él», lanza Sam, llegado de Birmingham, en el norte de Inglaterra, explicando que vino para «participar de la fiesta» y ver el partido en la fan zone.

Del lado ruso, difícil imaginar la fiesta sin alcohol. «¡Amamos beber, y más allá de que esté prohibido, vamos a beber (alcohol)!», dice un fanático ruso. «Nos vamos a pelear. Tal vez hoy, quizas también pasado mañana, ¿quién sabe? Pero no dentro del estadio», amenazó.

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