El inicio de la segunda parte de las eliminatorias para la Vinotinto confirmó la serie de retos que tendrá que enfrentar para evitar ser colista cuando se complete en 2022.
Más allá de los infortunios, difíciles de predecir y de manejar, las intermitencias siguen condenando al equipo nacional. Los goles a favor escasean mientras que los recibidos conservan su constancia.
Un cambio esquemático arriesgado
Leonardo González aplicó ante Brasil una modificación esquemática que en el anuncio previo alegó era mejor descartar. Del 4-4-2 clásico al 4-2-3-1. Hasta cierto punto un guiño al pasado, sin tres zurdos pero con tres habilidosos al frente.
La mejor noticia para lo inmediato –el futuro no solo es el ciclo de 2026-, es la aparición de una sociedad entre Soteldo y Machís. De hecho, el resto de la eliminatoria ofensivamente dependerá de si se alimenta esa yunta con más hombres y movimientos.
