Fútbol

Arango zuliano: Reflexiones en el área, por Edgardo Broner

El regreso de Arango al Pachencho Romero marcará un hito en el fútbol venezolano. No será una de esas visitas maravillosas en las que la Vinotinto conmovía a Maracaibo, porque se quedará en la ciudad vistiendo los colores regionales para defenderlos en el torneo local y cruzando las fronteras.

El aragüeño eligió la opción que le había planteado César Farías, desde que se sumó también como inversor en el equipo, a una edad en la que suena el teléfono con destinos muy lejanos para un futbolista de tanta técnica. Su zurda, que mostró su calidad vigente en Nueva York, recorrerá el mapa del país y del continente vestida de negriazul.

Tenía la mitad de su edad actual cuando jugó en el volátil Zulianos FC. Su timidez se revertía en el campo y comenzaba a acumular la sabiduría de una carrera notable. Cuenta que en aquella época aprendió mucho de cómo patear tiros libres gracias al brasileño Gilmar, que ya era veterano. Ahora sus enseñanzas se multiplicarán, rodeado de admiración.

Su imagen gigante preside el espacio dedicado a Venezuela en el Museo del Fútbol Sudamericano, en Paraguay. Es la gran referencia nacional y el mejor de la historia, donde tomó el relevo de Luis Mendoza como abanderado del crecimiento excepcional de este milenio.

Cuando Pelé visitó Caracas, ya con el Cosmos en 1977, el Olímpico se llenó aunque ya su brillo se estaba apagando. También tenía 36 años. Llegado del mismo equipo, ahora desaparecido nuevamente, Arango podrá influir mucho más. La Selección padece su ausencia en cada jugada de balón parado, en las que aportará su pegada lujosa. Además su liderazgo y ejemplo complementarán su técnica, que volverá a vivir la competición internacional.

Al crack le faltaba jugar la Libertadores. Será un desafío con muchas exigencias, donde se esperará que, con su toque diferente, el Zulia FC alcance su mejor nivel competitivo.

El Pachencho también sonreirá, recordando su categoría, como en aquel inolvidable partido con Bolivia en 2003, y reconociendo al jovencito de Zulianos. Los aplausos de bienvenida se extenderán a todos los estadios y los posteriores dependerán de su calidad, aunque visitará ciudades donde no querrán que le vaya bien. Los arbitrajes deberán ser mejores y sancionar las brusquedades de quienes no puedan detenerlo.

Mientras en Zúrich se prepara la Gala de la Fifa para premiar a los mejores, Maracaibo se pone el traje de etiqueta por el número uno.

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