La revista FACETAS recuerda con sus lectores parte de sus contenidos más leídos y que nos muestran momentos de los personajes más reconocidos del país a través de sus entrevistas. Conversamos con la estrella del merengue Diveana cuando recién salía de la orquesta Los Melódicos para iniciar su carerra como solista. Para entonces tenía 19 años y era toda una revelación de finales de los 80 y principios de los 90. Una zuliana siempre vigente:
Ella es diminuta, con una silueta que despierta en los escenarios enloquecedoras fantasías entre jóvenes y viejitos. Su voz se hizo un himno dentro del género femenino por la sensualidad como interpreta el merengue. Desde muy joven comenzó en este difícil ambiente artístico, una vez llevada de la mano de su padre cantante, Marcial Pereira, luego la elevó Renato Capriles en su orquesta Los Melódicos y ahora, anda de manos agarrada de su actual mánager y novio, el empresario Palmer Hernández.
Diveana es una estrella zuliana que defiende su tierra, no se considera regionalista, pero cuando habla de su estado dice: “No somos regionalistas, pero es que tenemos la razón en decir que tal cosa la hay allá, o tal cosa es buena o mejor, sin discriminar a los demás. Nos sentimos orgullosos de todo lo que hay en la región, así chiquitica, pero parece una república”.
Como lo apuntábamos anteriormente, Diveana tiene muchos encantos naturales, es simpática, de fácil trato pero muy comedida al exponer su criterio. Es una joven de 19 años que ha conquistado a un público sediento de caras y estilos nuevos. Aparenta ser un “Adult Toy” (juguete para adultos), pero se olvida en el escenario de esas pasiones que despierta, la misma que quizás motivó a Miguel Molly a cantar el tema (La Piernona), porque de que las tiene, las tiene.
¿Te sientes la mejor voz femenina del país?
-Estoy segura de mí misma, sé que canto muy bien, pero creo que cada persona debe saber lo que es, si lo hago bien o lo hago mal en lo que me desenvuelvo hace tiempo me hubiera retirado. Le gusto a la gente, pero de eso a decir que soy la mejor, prefiero que los demás lo digan.
¿Los premios obtenidos han sido por eso?
– Sí. Pienso que han sido merecidos.
Diveana tuvo divergencias con su excompañero en Los Melódicos, el zuliano Roberto Antonio. A partir de ese momento no se han vuelto a hablar, lo que ella considera una debilidad de parte del artista que además se deja manipular.
Fue una sola vez que tuvimos un encontronazo porque no me permitió actuar en un show en Mata de Coco (Caracas), donde estábamos anunciados los dos. Me sentí muy agredida, no sé si él ha cambiado. No le tengo rabia, ni tengo nada en contra de nadie porque no estoy en eso.
¿Y las divergencias con Liz?
-Creo que la gente me puede asociar un poco con ella porque fui cantante de Los Melódicos. Ya yo viví mi etapa con la orquesta y tengo ahora otra experiencia como solista.
¿Te consideras fuera de lote?
– Me considero diferente a muchas personas porque llevo una vida distinta a cualquier muchacha de mi edad y de veras que sí me siento diferente.
¿Te sigues viendo en tarima como un símbolo sexual?
– Hay varios tipos de admiradores, hay unos que me ven como una muchachita o una muñequita. Hay otros que morbosean y uno sabe esquivar ese tipo de cosa, soy lo que quiero ser en ese momento.
¿Formarías una orquesta con chicas?
– No. Tengo dos muchachas en mi orquesta, pero no formaría una orquesta con mujeres porque son muchos problemas.
¿Tú consideras que el proyecto de las Chicas del Can ha fracasado?
– No ha fracasado, funcionan bien y las admiro, pero pienso que es muy difícil encontrar mujeres que se la lleven bien con uno.
Diveana tiene sus letricas guardadas, tiene una que su novio le puso música y es el mismo Palmer quien asegura con franqueza que se trata de una letra profunda y muy buena.
¿De qué hablas en tu canción?
– Habla de una muchacha que no tiene experiencia y le pide al hombre que la deje explorarlo para ella aprender en todos los sentidos. Es muy tierna.
¿Cómo te han tratado en el Zulia?
– La primera vez que fui, en noviembre, jamás pensé que me fueran a recibir tan lindo, toda la gente emocionada.
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Domingo 9 de agosto de 1992