Si eres es de los que se plantea las siguientes interrogantes: ¿Debería saber ya lo que quiero hacer y tener?, ¿empezarán a caerse ciertas partes de mi cuerpo?, ¿tendré que comportarme como una persona adulta?, ¿estoy vieja (o)? Lo más seguro es que esté pronto a cumplir 40 años. La presión social que se genera a esa edad por parte de cierto grupos familiares o de amistades llevan a crear el estigma de que antes de llegar a los “temibles 40” se debe contar con una posición económica y sentimental estable para poder ser una persona “realizada”, de lo contrario se etiquetaría de quedada (o) o fracasada (o). El casarse, tener hijos, un empleo estable, casa y un carro son fundamentales para vivir esa etapa. Sin embargo, hay quienes no le prestan importancia a ese aspecto y orientan su vida a disfrutar cada momento para traspasar la línea imaginaria de los 40 años sin inconvenientes. “A medida que las personas se acercan a esa edad analizan qué tan relevante resulta su vida. Hay a quienes pareciera que el mundo se les acabara, mientras otros se proponen metas más concretas. Todo es cuestión de asumir una vida más responsable y con objetivos precisos”, señaló la terapeuta Mónica Arteaga. Entre el círculo de amistades se suele escuchar: “Tengo que hacer esto antes de los 40”, como si llegar a esa edad finalizara la vida, cuando realmente, a partir de ese momento, es que hay que preocuparse por lograr metas, no porque la vida se torna más seria, sino porque la visión cambia, orientada hacia las ganas de tener mucho que hacer. “Todo ello impulsado por una única razón: la búsqueda de la felicidad plena”, agregó Arteaga.

 

Especialistas como la psicóloga Adriana Fernández se orienta a defender la idea de que esa concepción de formalizar la vida antes de los 40 ha cambiado con el pasar del tiempo. “Las personas buscan profesionalizarse y el tener una familia queda en un segundo plano. Esto se debe a que hoy se tienen otras perspectivas de vida. Eso acarrea consecuencias para los hombres y mujeres que se tardan en asumir el núcleo familiar”, aseguró. Llegar a los 40 no es una tarea fácil, pues implica una crisis de identidad en la que la revalorización del pasado y el enfrentamiento con el futuro ayudan a tomar conciencia para plantearse nuevos objetivos. “Esa edad resulta perfecta para usar de manera racional la juventud, porque se tiene la suficiente experiencia para no ser un joven ingenuo. Así como la suficiente vehemencia juvenil para no darse por vencido y seguir adelante”, explicó Eduardo Castillo, psicólogo. Un aspecto que sí debe ser tomado en cuenta es el reloj biológico tanto del hombre como el de la mujer ya que ambos son distintos, pero decaen y envejecen de la misma forma conforme al paso del tiempo. “La preocupación de la mujer al concebir después de los 40 es mayor, ya que así lleven una vida sana, las complicaciones son mayores. Por lo general, se necesitan más cuidados e intervenciones lo que implica más costos y riesgos tanto para la madre como para el bebé”, explicó Fernández. “En el caso de los hombres la disminución de la vitalidad y las ganas de hacer actividades deportivas disminuye progresivamente. Por lo general, allí radica la preocupación de ambos sexos”, mencionó Castillo. Hay una visión común entre los cuarentones que al darse cuenta de que tiene un sueño pendiente, deben considerar que éste es el momento de salir a buscarlo. “Cuando cumplí los 40, me sentía una fracasada, todavía sin rumbo definido. No tenía novio y siempre hacía lo mismo, por lo que decidí que las cosas tenían que cambiar. Asumí que debía comenzar a hacer otras actividades y darme el tiempo suficiente para tener una vida social”, mencionó Carla Andrade, contadora, de 40 años. En definitiva, al cumplir los 40 se da la oportunidad de orientar la brújula de la vida en una dirección, pero sobre todo hay que estar conscientes de vivir y disfrutar de ese maravilloso regalo que es la vida, cualquiera que sea la edad que se tenga.