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La EPOC, la enfermedad pulmonar silenciosa que afecta a millones de fumadores

Suele avanzar sin señales claras y ya afecta al 10% de la población. Dejar el tabaco es la medida más eficaz para frenarla.

La EPOC, la enfermedad pulmonar silenciosa que afecta a millones de fumadores

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC, es una de las afecciones respiratorias más frecuentes y graves vinculadas al consumo de tabaco. En el Hospital Clínic Barcelona señalan que impacta a alrededor del 10% de la población y que figura entre las cuatro principales causas de muerte en el mundo. En cerca de nueve de cada diez casos, su origen está en el tabaquismo activo.

Una enfermedad que progresa en silencio

La EPOC es crónica y se caracteriza por una inflamación persistente de los pulmones, lo que va dificultando la respiración con el paso del tiempo. No acostumbra a aparecer de forma brusca, sino con señales iniciales que muchas veces pasan desapercibidas: tos habitual en personas fumadoras, cansancio ante esfuerzos leves o la sensación de falta de aire al subir escaleras o caminar rápido.

Ese comienzo tan discreto explica por qué muchos pacientes no consultan en las primeras etapas. Como resultado, el diagnóstico suele retrasarse hasta fases más avanzadas. En España, se calcula que hasta el 70% de las personas con EPOC no sabe que la padece, una cifra que refleja la dificultad para detectar la enfermedad a tiempo y la importancia de prestar atención a síntomas persistentes.

Quiénes tienen mayor riesgo

El riesgo es más alto en fumadores activos y en exfumadores con más de diez años de consumo, aunque no se limita a ese grupo. También son perfiles vulnerables las personas mayores de 40 años con antecedentes de tabaquismo, quienes padecen infecciones respiratorias o bronquitis con frecuencia y los trabajadores expuestos a polvos, gases o productos químicos sin la protección adecuada. En el Hospital Clínic Barcelona añaden que, con el aumento del tabaquismo en mujeres, la enfermedad ha terminado por mostrar cifras más parejas entre ambos sexos.

Fumar sigue siendo el principal factor de riesgo, pero no el único. La exposición al aire contaminado también puede desencadenar EPOC, especialmente cuando hay presencia constante de partículas finas, dióxido de nitrógeno, vapores o sustancias químicas nocivas. En esos entornos, el uso de mascarillas eficaces y sistemas de ventilación o purificación del aire es clave para proteger el sistema respiratorio. Para quienes fuman, dejar el tabaco es la medida más efectiva para frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la respuesta al tratamiento.

El control del peso, la actividad física supervisada, una alimentación adecuada y evitar ambientes contaminados forman parte de las recomendaciones para convivir con la EPOC. Aunque se trata de una enfermedad crónica, un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto permiten controlar los síntomas y frenar su avance sin que ello implique necesariamente una pérdida de calidad de vida.

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