Los frescos de la Logia de Rafael, en el Palacio Apostólico del Vaticano, serán sometidos a una restauración de cinco años que aspira a devolverles su esplendor y a marcar un hito en la conservación del patrimonio artístico. El plan fue presentado por la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, y contempla la intervención de uno de los conjuntos más valorados del Renacimiento.

Un conjunto único del siglo XVI

La galería fue diseñada por Rafael y decorada por sus discípulos entre 1517 y 1519 para el papa León X. Se trata de una obra considerada uno de los testimonios más refinados y personales del lenguaje pictórico figurativo de comienzos del siglo XVI. Está ubicada en la segunda planta del Palacio Pontificio, dentro de las dependencias privadas de la Santa Sede y la Secretaría de Estado del Vaticano, por lo que no forma parte del recorrido turístico habitual de los Museos Vaticanos.

La Logia mide 65 metros de largo por 4 de ancho y se divide en trece tramos. Cada uno presenta cuatro episodios bíblicos en la bóveda: los primeros doce están dedicados al Antiguo Testamento y el último al Nuevo Testamento. Además de su valor iconográfico, el conjunto destaca por la diversidad de técnicas empleadas, con delicadas capas sobre estuco romano para las figuras grotescas y acabados al temple o a la cal sobre bases de fresco para guirnaldas y fondos de azurita.

Un deterioro arrastrado por décadas

El Vaticano restaurará en cinco años los frescos de la Logia de Rafael

Más de 20 restauradores de los Museos Vaticanos trabajarán sobre una superficie de aproximadamente 1.300 metros cuadrados de pinturas y ornamentos que hoy se encuentra en un estado de conservación extremadamente precario. El problema se remonta a inicios del siglo XIX, cuando los arcos del lado este fueron acristalados en una intervención supervisada por Antonio Canova. Ese cerramiento modificó el microclima del espacio, impidió su ventilación durante años y favoreció el estancamiento de humedad en el piso superior.

El proyecto parte de un estudio piloto ejecutado en el sexto tramo de la logia entre 2019 y 2024, lo que permitió definir una metodología de intervención. Paolo Violini, restaurador jefe del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Maderas de los Museos Vaticanos, explicó que la observación de la superficie llevó a optar por una limpieza en seco para proteger las capas originales y sus restos más frágiles, muy sensibles a los tratamientos químicos. Esa limpieza se realizará con tecnología láser y, tras varias pruebas, se eligió un modelo de fibra activa por su versatilidad y por el control preciso que ofrece sobre el nivel de limpieza.

Financiamiento y medidas de protección

Una vez concluida la restauración, se instalará un nuevo sistema de iluminación y también nuevas ventanas destinadas a mejorar la conservación del espacio. El objetivo es filtrar los rayos ultravioletas, reducir el calor y garantizar una calidad óptica y estética acorde con la importancia del conjunto. El proyecto cuenta con 5,5 millones de euros aportados por el Fondo Mundial de Monumentos y la Fundación Stephen A. Schwarzman, además del apoyo de los Mecenas de las Artes de los Museos Vaticanos.

Benedicte de Montlaur, presidenta y directora ejecutiva del fondo, afirmó que la Logia de Rafael es uno de los complejos artísticos más importantes y delicados del mundo, donde puede apreciarse con detalle la ambición creativa del Renacimiento y el genio de Rafael y su taller. Stephen A. Schwarzman añadió que el legado más duradero no serán solo las obras restauradas, sino también los restauradores que se formarán durante el proceso, al contribuir a la protección de otros tesoros artísticos en el futuro.